Permutas y un toque de poesía |
http://glaistigstregoica.blogia.com Un día olvidé que el día no había llegado.
Olvidé mirar el reloj y dirigirme, ponerme los zapatos, abrigarme bien el pecho. Olvidé incluso las llaves y mi pañuelo. Salí a jugar fuera. Salí a la calle señalando el cielo con mi atrapasueños por cometa. Un día me olvidé de todo y salí a jugar. Salí a jugar y aún no he regresado. |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Poesía. Te dedicas a besar. Te dedicas a besar a unos y a otros delante de la ciudad. Entre esqueletos danzantes que rebuscan tras el polvo un descanso eterno. Que no duermen bien desde un último beso. Te dedicas a besar huesos de cristal y corazones de gelatina podridas con el tiempo. Te dedicas a besar con fiebre en los labios, Rodeada de pulsaciones animalísticas que salen en la noche. Te dedicas a besar porque no sabes por dónde sacar la expresión de ese cuerpo. La mímica te falla si has de hacerla sin ropa sola pensando en él. Ves sus ojos en los rincones manchados de cigarros y alcohol y no puedes simular. No hay cosa más vulgar que besar donde todos besan. Pues ahí besas tú. Porque no puedes mirar esos ojos. Y receptiva con el ciudadano, otorgándole momentos agradables, besas al esqueleto del vino y se te acercan los jóvenes borrachos, del amor abatidos y sátiros del consuelo, se te acercan los mismos de siempre, los que están cerca. Les das un caramelo para sus corazones de gelatina que ya apenas vibran, procurando que la gula no moleste. Y vuelves a casa Y te desnudas Y piensas en él Y piensas en besar todos los objetos, las puertas abiertas, las paredes de colores el perro lazarillo, las cenas fantasmas, las velas que cada noche enciendes alumbrando un posible presente, besas el pasillo oscuro y exuberante, tus aficiones más repetidas, los nácares de mares que a ti te recuerdan las sábanas térmicas que siempre están vacías, besas cada cosa que se te ocurra porque te dedicas a eso. No sabes cuánto durará tu devoción, crees en la remota posibilidad de despertarte un día, descubrir que te han besado y notar que tu cuerpo se calma, que tu piel desprende aromas familiares de algún tiempo lejano, que tu esqueleto se apoya y dice que puede dedicarse a besar tan sólo un cuerpo, y descansar eternamente revolcándote en él, sin mímicas solitarias sin putridez gelatinosa allá donde arrojamos las pasiones más desafiantes, sin interferir el tiempo en la caducidad de tus sueños, sin dedicarte a besar más que a aquél que nunca se atrevió a besarte. Priscila Liñán Maletas que se mueven al ritmo de la inspiración. Hoy no hace falta irse lejos, tan sólo al lugar adecuado. Mensajes de alianza, poesías frente a la ventana invitando al aire del sur acercarse a mí sangre fluyendo a través de los sentidos y los colores. Si saludo al universo sólo un sonido hace falta desde mi espacio estelar plagado de farolillos que anuncian humanidad despierta a medianoche. Quiero invitarte a mis fiestas, de las que recogen inercias, casualidades Y una chispa en presencia deslumbrante que camufle las paredes con reflejos ultravioletas. Quiero invitarte a las llegadas compartidas en este vagón Y dejar que humee, que recorra sus ruedas el duro camino de la concordia con uno mismo, con todos los pasajeros. Y por qué no algún que otro cambio de paisajes veloces en nuestras cabezas en nuestras manos en nuestros corazones. Priscila Liñán De la perfección los dioses en este festín Sin eremitas invitados he asistido Bailo sin acento, hablo disoluta Obtengo el primer premio de un concurso de inexpertos, Especular con el croupier se está convirtiendo en mi pasatiempo. Damas de hielo, pareidolia en el cielo, Un hombre lanzando por la boca fuego. Me enamoro del fámulo inmortal que me dejó ebria una vez en el salpicadero. Cae la noche sibarita, los nopales de terciopelo, cicerones por doquier velando su ego. Pensaba bajar las escaleras y asomar mi luz Decir algo, algo casi perfecto Pero prefiero quedarme en la bruma Cerca de ti. Priscila Liñán En movimiento permanezco atemporal, maleable Permanezco joven y estacional. Me crecen las canas como crecen los frutos maduros Pero volverán a caer, volveré a nacer y crecer Cuando el frío invierno me avise. En movimiento la ciudad no parece cambiar, Pero lo que vemos hoy como natural Como rutina esparcida en barro Con las que perfilar formas con nuestras manos, Lo que vemos hoy como normal Mañana entre páginas amarillentas se leerá. En movimiento permanezco sideral, mutable Permanezco joven y bipolar. Me nacen los puntos de encuentro con la maldita verdad, Con la libertad disfrazada de cónyuge, Con la indignación sobrada. En movimiento la ciudad parece no cambiar Pero lo que vemos hoy como un recuerdo cromático Como un paisaje ancestral teñido de luces y sombras Que juegan a ver quien puede más, Lo que vemos hoy como normal Mañana entre páginas amarillentas se leerá. En movimiento permanezco Atemporal permanezco, Maleable permanezco Permanezco estacional, Sideral, mutable. En juventud permanezco, Entre el polo norte y el sur, En movimiento permanezco Con la maldita verdad a cuestas, Disfrazada de conyugue Sobradamente indignada, Con ángeles y demonios Creando formas de barro todos los días. Como un recuerdo permanezco Jugando a verquién puede más Con la ciudad que no parece cambiar. Priscila Liñán Viejo testigo de hojas verdes No te asustes durante el estío, En el suelo otoño pareces, Ondea tus ramas cuando el bochorno Remueva la tristeza y aleja su éter entregános brisas alegres. Pobre árbol que estás encerrado En este patio. El patio desierto, de la muchedumbre invisible Y perdida en el olvido. Pobre árbol que debes mantenerte firme Oxigenando para que nadie se ahogue. Das cobijo al respiro, al abismo, Pareces sumergido entre un mar de caras Que se sientan al lado tuyo siempre a la espera de la última esperanza. Eres el que queda entre tantas vidas desterradas. En el patio de la soledad los niños no juegan Se quedan mirándote desde la ventana. Savia del Éden, los mortales te beben como licor Alejados de la tierra que sin querer saberlo Aún pisan. Nunca nos abandonas, todos cruzan tu vera entre llantos, sueños, algún que otro beso, y la rabia de no poder encontrarse. Ondéame tus ramas esta noche soy la última cara, la que respira fuerte, la que llora, sueña entre tantas vidas ajenas, vigilante del sosiego y borracha de tu savía, siento rabia y planto el pie testigo viejo, estamos sólos en este patio. Juguemos a la ruleta de la fortuna, con mis pesados párpados y tus hojas caídas. miremos las estrellas que aquí nos asienten mientras duerman las oscuras golondrinas. Priscila Liñán Jiménez Primicias en acuarela se diluyen sobre un esbozo abierto dedicado a remover acontecimientos Y polifonías reveladoras. Juventudes en letanías atemporales Y hedonistas del aquí y ahora Bailan al son de la calavera Uniendo las manos como espirales. En la calina las noches descansan sólo para los que no quieran abrir los ojos, Y durante el día guardan los sueños en un parador consternados. Un parador aúna descanso al jugador, A la arquera que se equivocó de corazón Aúna descanso a la mente contraída Pues no hay imposición que se le resista. El miedo no se ve pero se huele, se toca, se oye, se siente Armado de suspicacia y recuerdos. Lo mismo ocurre con el amor Que se mece incandescente sobre un hilo ciego. La tierra parece escondida, Todos los gatos son pardos aún con la luz del día, Sincronía de rizomas acariciándonos los pies, y crispante, Despierta el trovador que vive bajo nuestro sombrero. Es la pluma, el pincel, la púa, son las cuerdas, Las campanas que con los dedos suena Al salir el mendigo de la vida hacia fuera. Priscila Liñán Jiménez Por cavilar desmedido Por carestía embriagada Por no pedir ni que decir del mudo lascivo Por mudarse a otra cama. Por rodar como chamizo y chocar raigones descalza, Por no romper el hielo y a destiempo llorar a escarchas. Priscila Liñán Jiménez Qué osadía albergar por un instante esperanzas con sólo saludarte. Imaginar zambullirme al saltar sobre baldíos piélagos en presencia tuya. Nadar desnudos hacia el fondo, descubrir cuántos navíos perdidos y cuántos salvados. Chapotear con embeleso mientras te acercas, buscar castillos de arena, subir la torre más alta, ensoñarnos con nuestro mundo. Y cuando estés a mar abierto lejos de esta quimera enviarte un beso desde el arrecife entre corales de libertad. Priscila Liñán Jiménez. Tus dedos en mi espalda Que tras la ropa la piel hurgas conmensuradamente. Mis pies elevados para besarte. En tus labios pienso al besarte la mejilla. Los nervios florecen, Rasgan y salen de nuestros cuerpos Asomándose al cielo infinito. Apretujados, las miradas se esconden Y vuelven a salir de reojo Perfilando los puntos cardinales Que tus movimientos va dejando Y los míos. Un pulso se vuelve eterno, Se vuelve de amor joven Temeroso y apresurado, Se vuelve de bríos y sueños Que alguna noche atrás quebraron, Se vuelve tierno y rápido Como una canción recordada. Se vuelve del revés Con tantos ávidos latidos. Brilla la antorcha inmaculada que nuestros corazones separa, Y poco a poco la cálida penumbra, de su sonrojada rapidez Nos va alejando. Priscila Liñán Jiménez Hégira engañada, tuerces de tus travesías quebrada, las primaveras ya no te florecen, hégira callada, cuenta te das que no importa nada. Gotean aquí corazones del rocío que dejaste en tus manos, la duda de Hamlet paliada de pope y del bolsillo un dedal extraviado. Del ponto el horizonte sólo para tus ojos, de la greda tan solo quedamos nosotros. Sondeos inherentes al perpetuo ocaso, bípedas cruzadas de esplendor armado, que la savia vacías las va dejando, que el viento algún día tomará sin reposo. Priscila Liñán Jiménez Nunca puedo perfilar tu silueta, enjaulada en umbríos matices se encuentra, no puedo ver más que absurdas tonalidades que entre bastidores la vida nos prepara. Cuando cruzas mi vera, cuando te cito y me recetas, cuando pareces rutina y la muchedumbre te abraza, cuando desgarras corazones y te cantan, te alaban. Yo también te tarareo alguna noche aquellas canciones reservadas, y bailo con el fantasma que duerme bajo mi cama. Como brigada parental persigues a todos, en desnuda intemperie te manifiestas, todos te miran y te besan, ¡maldita silueta! Correteas por mi cabeza y señalas algo, a veces con desdén y otras con acierto sudado. Bebes de mis años, comes mi sexo, te sientas repasando mis diarios, me avisas de los continuos sufragios. En cualquier resquicio te dibujo, hallar sentido, giros adecuados, te dibujo con la mirada y el pecho al aire, con tintes indelebles, con este pincel castigado que se arma de valor cuando te besa, cuando se marea de tanto carmesí que no encuentra tu silueta. Sin perfilarte sigue su perenne treta como perdida birlocha que vuela... siempre entre bastidores. Priscila Liñán Jiménez Viste que las horas no cambian ni el hueco dejado atrás en el tiempo. Con las penas que no valen la pena el tiempo flores muertas arrastra, las ondea un día de color gris y las agita consolándote. Eterno invierno en tus párpados, en tus repetidos quehaceres y demás dudas, en tus sueños despiertos, en tus caretas, en todas las cosas que dijiste que harías, en las mentiras de un cuento infantil, en el vaivén de las sombras. Quedando tan sólo vida en cuarentena, unos pies descalzos, el camino hueco, la piel arañada, una mirada al crepúsculo. Quedando tan sólo souvenir en el olvido. Quedando tan sólo nostalgia. Priscila Liñán Jiménez Frustración. Una tamba que te deja los pies fríos, la levantas, la bajas, la remueves, te pones calcetines y siempre estas resfriado. Puede ser negra, de colores vivos, verde esperanza o una que haga juego con tu lecho, Mentira es su oficio, mas te engañas por su inutilidad. La vendes con tu cuerpo, con tu alma maldita, con tus embriagados sueños. No tienes escapatoria amiga, caminas amoratada, hendida, tus penas ya no son tan penas mientras el corazón lo tienes helado. Acuéstate, tápate como puedas, hoy no has podido venderla, haz un trueque con tu cuerpo, con tu maldita alma y tus sueños borrachos. Haz un trueque con la soledad. Priscila Liñán Jiménez El regreso a la otra vida, a las costumbres de alfareros que no consiguen moldear con formas abstractas, la revuelta con los pies en el cielo, la incomodidad de las palabras ocultas, la mirada al espejo, la duda vestida de anhelos sin pies ni cabeza, sola con su pecho, posada en la ventana y aquel mar a lo lejos mirando el tiempo y lo que queda para no despertar inquieta. No quisiera ser la peregrina que busca calma espiritual ni trovadora de infinitos caminos, no quisiera esfumarme para engrandecer mi destino, no parar de crecer, dormir y despertar diferente. Pero caminando voy y vengo, voy y vengo todos los días, desde la montaña más alta hasta los prados más alpinos. Inevitable los sueños valientes, correr, correr sin ningún sentido, tocar la hierba de la tierra más árida, amanecer tumbada y besarla. Querer a veces se hace pequeño, desear se pierde perpetuo en los ojos de niña que nunca cierran, nunca. Y duele, duele porque la soledad no te saluda un día ni es amiga tuya, porque es caprichosa y atemporal como yo cuando estoy con ella. Vuelven a mí los recuerdos almohadienses, las tertulias de poetas sin licor, los abrazos de bienvenida, los planteamientos inconexos, el sexo por mentira. Esta no es la última alabanza al amor, ni recodo oscuro de las fantasías, No es el último beso de despedida, ni el primer regreso a la otra vida. Esto es vivir, como cualquiera, como aquél que no descansa su más íntimas y arcaicas pasiones, como un relojero sin péndola y solitario. Priscila Liñán Jiménez MISTERIOS ¿Sientes tu cuerpo vibrar verdad princesita? Apenas te conoces, Siempre has permanecido anclada en la Torre De Marfil, Llorabas a veces, Cuando no entendías por qué el sol se asomaba tan solo en un rincón, Que pocos encontraban, que muchos lograron olvidar. Cuando las estrellas dormían tu te recostabas con ellas, Bajo un manto imaginario, sideral y a veces infantil. Y Cuando el viento te agitaba las golondrinas venían Para contarte sus miles de aventuras. Vives con la Luna pequeña lunática, Agazapada a los misterios que ilumina tu alma. Eres capaz de hacer bailar a un muerto Y usar la magia para cortar los alambres. Al menos eso sentías mientras te posabas en la ventana. Incapaz de pronunciar un sinónimo de Amor, Pues para ti nada es comparable. La anfitriona de las fiestas fantasmales, Que buscaba su sombra al escuchar llantos ajenos. Entre sueños, entre sueños, entre sueños. . ¿Sientes tu cuerpo vibrar verdad princesita?. Ha llegado el momento de despertar, Abre la puerta con la llave que fabricaste Y revolotea sobre los oscuros tejados, En algún lugar de vida te inundaras, En algún lugar el sol podrá ser recordado. Vives con la Luna pequeña lunática, Agazapada a los misterios que ilumina tu alma. Qué las miserias no son vanas allá donde te Encuentres. Que no vemos otra cosa mas que miseria. Y al fin tu energía emerge, Vuela oscura golondrina, princesita vete, Muy alto donde nadie pueda verte, cantando lo que en el tiempo la vida merece. Un suspiro sin miedo. Priscila Liñán Jiménez Sacos de amores fugaces perdidos en la carretera, Estrellas de escondidas luces bajo la almohada, Un perro que ladra cuando el amo lo reclama Mientras el cigarrillo se consume solo. Cortinas aislantes me rodean iguales al viento, Que me agita alzando las alas en el último momento. Y no puedo hacer otra cosa que levantarme de la silla Y volar lejos. No puedo hacer mas que dejar que mi alma lleve su rumbo. Sacos de amores fugaces perdidos en la carretera. La noche los va sombreando mientras búhos vigilan Que permanezcan quietos en mi recuerdos. Luego el mar los abraza, el mar que descansa En la bahía del anhelo, de algo que nunca hice y De todo lo que ya no tiene importancia. Allá en el bosque se encuentra el secreto del mundo incierto, No en la oscuridad de tus días, ni en la resplandeciente noche Que siempre nos atrapa. Y no puedo hacer otra cosa que levantarme de la silla Y volar lejos. No puedo hacer mas que vivir con la muerte como amante. Que haga el amor con mi alma a cambio de una vida fortuita, Dueña del tiempo, que me conceda mi momento, Uno vestido de sentido y con zapatos alegres, Sea con valores caros o con mas suerte, Aunque se acumulen sacos y el amor no sea aquí perfecto, Aunque la carretera siempre sea larga.... Priscila Liñán Jiménez Aún las recuerdo. Miradas furtivas posándose en mi ventana Durante los crepúsculos mas perdidos, vacíos y vagos, de esos que anuncian hastío. Desean ver lo que nunca han visto, Una nueva mañana, serena y sin miedo, Los pasos inéditos hacia un virgen destino, Un cerebro nuevo, un intercambio. Esas miradas desean encontrar mi alma No manipulada y sin repeticiones, Hallar sin pereza algún sentido Al universo, al amor, a la neurastenia, A cualquier mínimo detalle del mundo Y sus dichosas manías. . Si, aún las recuerdo. Esas miradas no blasfeman cuando hablan Ni mienten ante las palabras del silencio. Locura, ojos rojos. Mesura, voces huecas. Surtido a elegir en este pequeño festín de la Vida Situado entre las bandejas de vinos y las deliciosas incongruencias, Cerca del aburrimiento atormentado, al lado de la esperanza ciega. ¡Bailemos al son de la calavera! Exclamaban los invitados de la fiesta, Con atuendos de soledades Y calzados de risas bajeras. No más aquí me hallo ahora..... Posándome en la ventana y Escapando de la estúpida existencia, Con alas pegadas en los sobacos Y mis miradas mañaneras. Priscila Liñán Jiménez Conocerte. Un soplo de aire para la noria vital, Un giro inesperado, La buena ventura leída por la gitana, Mis vacías manos, mis manos llenas, Un momento esperado a corazón abierto, confiado. Conocerte es como un poema cantado, callado, Inspiración primitiva, sueños al vuelo, un billete hacia el aprendizaje eterno. Conocerte es sentirte, sentirme, Algo diferente, un primer aliento, Algo casi olvidado en el escondrijo de las almas, en los mares, entre las olas y sus vaivenes. Conocerte es el gran secreto, el jardín prohibido y yo dentro, Giraluna, Dama de Noche, Pasionaria, Conocerte es estar rodeada de leyendas, poder ser maga y bailar las luciérnagas. Es el gran secreto, No tiene prisa porque no posee tiempo, Sin pistas ni vías mundanas, Solo naturaleza y nosotros, Solo nosotros, naturaleza. Conocerte es estar despierta aquí y ahora. Priscila Liñán Jiménez Humos suspirantes, velos al viento, Bailarinas con zapatillas verdes danzan la brisa, imitan el silencio en el campo de los sueños rotos. Recuerdos, cadenas y lienzos, bromuro de interminables besos que poco a poco se volvieron locos. El mar no se detiene, arrastra los tiempos, Lejanos, grises y ansiados, sin ningún momento, sin remedio ni heridas que salar bajo las rocas, Suavidades... ¡ cuanto añoro aquellas suavidades! De olvido y esperanza, de vida en estado puro. Humos suspirantes, fiesta austera, Embriagadas memorias y relojes muertos marcan azules llamas bajo mi lecho, Bailarinas con zapatillas verdes Danzan la brisa y ahuyentan el fuego, imitan el silencio...mi silencio tan solo. Priscila Liñán Jiménez El placer del silencio, de la risa, de los gemidos, El placer de estar a tu lado, aniquilado por el olvido, El olvido obligado, el peor de los enemigos del alma, Porque es incierto, porque es abandono y huida Porque miento. . Mujer desolada ¿ dónde acaba tu tristeza? Quizás en el tiempo, en el rincón de algún sueño, O en tus propias caricias, en aquellos poemas Arrojados en tu mesita, en las miradas de otros, Pura melancolía. . Búsqueda inconsciente, infinita agonía, Locura juvenil, flores rotas y marchitas, Gente que vuela y aterrizan, sospechosas caídas, puertas cerradas y llaves perdidas. El placer del ojo que mira, al cielo, a la brisa, Suspirando las palabras nunca dichas, Las que existen y no se comunican, Palabras sin voces ni tacto, sin aliento ni tinta, Aquellas con sentido, verdaderas y únicas. . Mujer desolada ¿ dónde acaba tu desdicha? Que la vida da vida aunque la muerte acompañe, Te advierte, te resucita, te mantiene erguida, Aunque sea el amor lo último que pidas, Aunque sea tu corazón el que niegue esta resigna, Aunque tus palabras nunca sean dichas. . Priscila Liñán Jiménez Despojos, alcohol, pasiones, soledades y ningún as de corazones, Mi baraja permanece manchada del último vino que bebí sin ti, Tirada en la alcoba abandonada y sin monedas que apostar, entre viejas canciones a veces juego sola y otras ni de engañarme soy capaz. . Prometí plantar aquel jardín bajo tus pies pero me quede sin tierra, Prometí muchas cosas pero ya sin patria ni destino nada queda, Los resquicios del amor arrasaron todos los campos que soñé un día Y ahora no hay horizonte que ver ni ríos que fluir ante mi pena. . Podría imaginarme una Luna mas grande en esta triste noche, Que se posara en mi ventana y creer que me la has regalado, Podría dibujar en el aire aquellas palabras que significaron algo, Podría........podría romper el silencio con el crujido de este alma Que muere cada día y resucita sin mas remedio para seguir anhelando. . Sé de mí como sabe el ignorante sobre la vida, y ni se sobre ella, Sé del amor como aquel poeta con su agonizante melancolía, Sé que fui tormentas de verano en tu atmósfera sombría, Cediendo a las lluvias que levantan el polvo de la tierra para calarse en tus raíces secas, pastos que tendrías. . Deseo ser mas fuerte que el huracán que te buscaba entre abrazos, Mas fuerte que el miedo, que nuestros obstáculos, que tu rechazo, Mas que el tiempo que no se resiste nunca y morir nos va dejando Mas fuerte que mis alas que sobrevuelan este mundo y su engaño. . ¿Soñar? Podría ser..... podría ser.... Si no tuviera que recoger cada decepción a mi paso, Si no llorara cuando amo, cuando sueño amando o cuando sueño sola Si no fuera un soñador el vil símbolo del fracaso. ¿Infinita?, si.... eso si podría serlo........ porque infinitos son mis sueños mientras el reloj sigue y seguirá marcando. Tic Tac Tic Tac sin ningún as de corazones y sigo jugando a un solitario Priscila Liñán Jimenez Puedo ver las calles girar, la gente girar, el tiempo girar, giran hacia ninguna parte pero en distintas direcciones. Cómo imaginar en una persona diferente cuando nos empuja la mediocridad demente Cómo pensar en una vida diferente cuando nos arrastran Infinitas repeticiones. El tiempo vuela y yo permanezco en la misma tierra, Gira y vuela sorprendiéndome, a lo lejos, en lo alto, Mientras me fumo un cigarro, mientras descanso los años. Como cobarde y perdida en medio del gran dilema, Voy mirando al cielo, Como una soñadora en el bosque encantado del barrio, Como si lo supiera todo sin saber que no se nada, Voy mirando al cielo y me espanto Intentando recordar algún azul mas claro, Uno que no me evoque la muerte y si me haga olvidar. Las calles se recrean y yo intento no aburrirme, Se recrean y giran adormeciéndome entre la multitud, multitudes dormidas como yo, que aspiran a un gran despertar y al fervor, y sin embargo siguen recopilando abundantes legañas. Veo a un niño y le deseo suerte, Puedo notar su inocencia a ras de piel, vulgar añoranza, Veo a una anciana y saludo a la muerte, Que me observa chistosa mostrándome unas cuantas verdades. La gente cambia y yo arrastro mi corazón latente Cambian y giran hacia el Este, allá donde habitan corazonadas de un mundo desesperante, Donde nada es cierto y todo tajante, sobre fútiles Amores y sobre el Amor que sin mas nos nace. . Voy mirando al cielo para encontrar la estrella Que consagró las sombras de la eterna juventud, La que brilla dentro de mi y apaga todo los males, La que ahuyenta a la maldita soledad con ungüentos y sales. Voy mirando y sonrió antes de volver al espejo, me dice que soy un triste y fugaz tiempo, al fin veo que también giro como todos ellos, me desvanezco, sufro, crezco, aquí sigo contemplando el cielo, aquí sigo y por siempre......esperando al tranvía del viento. . Priscila Liñán Jiménez Tiemblo Cuando a las manos de los niños le faltan manos. Cuando mira el callejero hacia ninguna parte. Cuando los llantos son insonoros entre paredes Y la tierra muere por segundos callada. Cuando se es insignificante ante el zumbido de las hadas, Ante la belleza olvidada. Cuando no existe nada. Cuando la mentira errante se cuela por mi ventana. Así tiemblo. Como un grillo chirriante en la noria dando vueltas y vueltas extrañado, como Don Nadie en el desierto, ese ser cantarín y molesto que solloza su abandono. Rompe espejos porque no ve el reflejo Y maldice las máscaras coleccionadas. Sin más, tiemblo Porque así el tiempo es para un sueño Y la distancia testigo, Al amanecer se abren los ojos de chiquilla Como agitado velo, Y al caer la noche no evito convertirme en grillo. . Priscila Liñán Jiménez Aquellos seres inquietos danzan en sus cuevas. Atenúan las ansias por conocer la piedra, cantan melodías dedicadas a la Luna llena. Cuando miran el cielo piensan en escaleras, Y se tumban quiméricamente oliendo la hierba. Cuando flotan en el mar observan aletas, Inventan barcos y ruedas, Icaros y penas, Tratando la desesperación con sutil franqueza, Entre pactos y letras, Bajo el cielo sobre la tierra. . Aquellos seres inquietos ¿Cuánto amor sienten? Acarician el dulce sexo prohibidamente, entre guerras de caras tristes y dementes, Plomo de miedos y sangre de amor, ¡Abrázame fuerte! Lamentos inacabados por el dolor pero mirando hacia el frente. . Cuando miran a la muerte se arrancan los ojos Para así nunca mas pensar, Amando en silencio a través de la oscuridad, Esperando a las sombras que algún sueño dirán. Y así: Se nutren de vida con bolsillos pesados, Caminan torpes con acento hastiado, Esquivando con vergüenza a los desafortunados, Mirando hacia el cielo como Icaros enojados. El suelo se cubrió de anómalas sombras durante el camino hacia Consuelo, allá en el suburbio chispeante de relegadas almas, de mareos parlantes y drogas sanadoras. En el paraíso perdido de cada esquina, allí, Fumando unos remos cerca del río muerto, en la parada de los ojos rojos, sin aliento, esperando el autobús de los sueños. Las miradas se mezclaban con filosofía, Las marionetas se reían ignorantes mientras sus viejas cuerdas danzaban, Al ritmo de la sospechosa música que nadie menciona pero que siempre suena, siempre suena. El algún otro lugar hubiera ocurrido, son las normas de Consuelo. El declive absoluto de la desesperación, el lema de los ciegos, vendas sin tasación. Y así el renacer de las sombras verdes, en mitad de la oscuridad que nunca se originó, porque siempre estuvo ahí, ahí siempre. Como la sangre y los zombies, como los muertos, como esta noche en Consuelo, en cada lugar, en cada noche, en cada momento......... Es la energía del prohibido amor, las chispas de las viejas cuerdas. Las marionetas bailan sospechosamente, al ritmo de música que siempre suena, siempre, y que nadie nunca mentó, por la mala suerte. Priscila Liñán Jimenez ALMAS Recostad@ sobre la tenue atmósfera con mi alma ardiendo, no puedo evitar fundirme entre mis pensamientos, de flores de ébano y marfil, frágiles como mi corazón herido, como el silencio, como los tuyos y los mios, como los nuestros. "DUELOS" : Isidro P. Pérez Vs Priscila Liñán Jimémez Carnavales de supervivencias comunes, cuantas veces me he disfrazado sola, no soy más que otros, no soy más. Y ocurre cuando no cesa la angustia, aguaviento de sombrías creencias, recuerdos que nos matan por alguna parte en nuestro camino. Un día lo negro es blanco, las penas consuelo, defensas para no caer sobre el jardin furtivo, aquel que olvida el tiempo y revela nuestras pasiones, fugaces sus estrellas prometidas, eterna su belleza. Vidas ausentes e impactantes, rostros que no dicen nada pero que guardan secretos. Cada uno aguantan sus zapatos perdidos, cruzandose a veces con el inmesurable destino, alimentandose de la hierba fruncida que recorre nuestras decisiones, una muerte mas.¿Cuanto vale? Somos dioses que descienden del cielo a la tierra para hacer de la tierra un cielo, sin saber, siempre sin saber, pues no hay cielo dentro del infierno. Desterrados, acostumbrados, consumistas, ignorados, herramientas, manejados, capitalistas, marionetas de nuestra propia manos. Algo se escucha a lo lejos y produce un destello en nuestras almas, un susurro innato que se reparte en propagandas. Somos el Amor vendido y que a veces gastamos, somos la Vida que emerge de la nada y a la que matamos. Nadie nos enseña, nadie nos protege, y así somos. Fabricantes de máscaras soñando con un buen negocio, amantes de la frustración compensada con testigos: te vendo mi alma a cambio del Amor vendido, y así mato la vida que me has dado, corazón herido. Y ausencia..... Yo soy Ausencia. ¿Cuanto vale la soledad?. Ese es nuestro precio. Priscila Liñán Jiménez Mi Mundo Eclipsado Debe haber un lugar donde la Luna nos revele nuestros secretos cuando sentimos que nada tiene sentido, y solos estamos, Y el sol eclipsado, nos muestre el camino que por él lloramos. Debe haber un lugar donde nuestras mascaras se rompan por el resplandor de una sonrisa sin su huida y nuestro anhelo, Y que el reflejo de nuestras almas no se encuentre indefenso. Debe haberlo. Debe haber un lugar donde el destino no muera entre sueños, garabatos que una vez dibujamos y perdimos su pericia, sin saber por que, burlados son y condenados estamos. Debe haber un lugar donde el vacío sea tan solo un pasaje hacia nuestra plenitud, un solo grito al fin escuchado. Debe haberlo. Debe existir un lugar donde regalar estrellas abandonadas Y no contemplarlas en el infinito silencio adormecido. Donde el consuelo no sea una almohada humedecida sino un pacto con otros corazones afligidos. Y ser perdonados e incluso agradecidos siempre, por alguien que no sea nuestro propio lamento, la conciencia anclada en el cristal roto del espejo. Debe haberlo. Amantes somos del miedo, encadenados a nuestra belleza dormida, Bebedores de consuelos baratos, libertad es nuestra propia mentira, Y seguimos buscando aquel lugar que nos ampare, Para ver a través de sus ojos nuestra infancia perdida, donde el amor no es tan sólo una falsa ideología, y nuestra prisión su búsqueda inútil y fielmente escondida. Priscila Liñán Jiménez (Escuchando: Semisonic ---- singing in my sleep) Sentada sobre mi rendimiento voy soñando, un día yo caminaba por aquellos campos, allí señalo, donde te besaba, donde el tiempo no tenía un plan para nosotros, allí donde aún era niña y mis ojos sinceros allí que sin alas pude elevarme hacia el cielo. ¿Lo recuerdas?. Le susurro al viento. Sentada sobre mi rendimiento voy pensando, La vida siempre frena en un sitio determinando, Allí señalo, donde miré atrás y no vi tu mano, mientras recordaba el camino hacia el sueño, allí donde habita el silencio, y nada es en vano, allí que me quedé sola sin consuelo ni tiento. ¿Lo recuerdas? Le susurro al viento. Sentada sobre mi rendimiento voy temiendo, el desamparo que causó la perdición, Allí señalo, donde buscaba la dirección, la cordura, la verdad, la mentira, la ilusión, allí donde dormía esperando sin escuchar perdón. Y voy fabricando otro mundo donde el amor muera sin haber nacido, donde no sueñe sin haber visto y dejar que el tiempo planee otros momentos, ¡Maldito lamento! Me levanto y dejó atrás la manchada piedra, No señalo, no miro atrás, sin odio, sin esperar, recojo pedazos, palpito y vuelvo a caminar. Aquí estuve tantas veces sintiendo... ¿Lo recuerdas? Le susurro al viento. Priscila Liñán Jiménez No siento nada, congeladas láminas de mi corazón abandonadas en un desierto de lágrimas, ahora palpitan alejadas de los truenos, sumidas a su triste y torcida alma. Voy recordando mis antiguos pasos, decepcionante camino, ilusiones ópticas, entregandome hacia un bosque atormentado, ahora no camino, mi destino esta vacío, siento que la vida de mí se ha burlado. Cállese locura chirriante y bendiga este último aliento, que nació del suspiro de un amor y murió sobre sus propios miedos. Priscila Liñán Jiménez Cuerpos andantes sobre el oscuro sol que llora conmigo escondiendose por cada recuerdo, inundando nuestra distancia de diminutos rayos de silencios, y sin mas yo suspiro en multitud: es tu amor lo que anhelo. Cuerpos unidos por el hilo de una salvada sonrisa, sin temor al próximo peldaño, ¿Qué mas da?... si caminan juntos curandose heridas pasadas y futuros daños. Es la belleza de las calles, es el unico lugar donde vagamos, donde las palabras callan y al fin somos lo que somos. Es mi soledad entre ellos, es una mirada perdida, mis dias, noches y sueños, mientras se agita el alma y yo despierto, mis lágrimas, mi voz atrapada, mis versos, es mi espejo mi amante espectro, es tu amor lo que anhelo. Voy sellando mi espacio, un espacio silenciado entre murmullos indiferentes, bailando sobre agua escarchada e inherente, consuelo para unas manos de ternura carente. Voy sellando mi espacio, un espacio sin sentido, girando en torno a una verdad irrefutable, y uso la fe, mientras todas las creencias nos atrapan cayendo en un mecánico enjambre. Y estudio las formas de no caer sin quedarme ajena a la razon de vivir, retengo mis sueños al amanecer riendome de la soledad que una vez permití, y descubro que... soy tú. No hay verdad que exista sin ti: una tormenta en el desierto que arrastra nuestras noches en vela, calles del vicio y charlas que desquician, una mirada perdida y una leve sonrisa, un corazón que aún palpita y se revela, un frio mundo que nos gobierna y se condena, rebeldes somos cariño... rebeldes del caos que nos acechan. Voy sellando mi espacio, mirandome en el espejo mientras se desata fuera la guerra, soy tu.... saliendo por la puerta hacia mi espera. |