Permutas y un toque de poesía


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Un día olvidé que el día no había llegado.
Olvidé mirar el reloj y dirigirme, ponerme los zapatos,
abrigarme bien el pecho.
Olvidé incluso las llaves y mi pañuelo.
Salí a jugar fuera.
Salí a la calle señalando el cielo con mi atrapasueños por cometa.
Un día me olvidé de todo y salí a jugar.
Salí a jugar y aún no he regresado.

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DESCONEXIÓN

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Aheri cayó.  Llevaba varias horas atrapada en aquel pozo. Ya casi no podía respirar, la humedad de las rocas ahogaba su angustia con una velocidad inmensurable. Llevaba tan solo horas  pero parecía  una perpetuidad infinita. Llegaban las manías relojeras, tic tac tic tac, ese horrible sonido se clavaba  como miles de agujas en sus oídos haciéndola caer en una interminable pesadilla. Quería despertar, ¿por qué estaba ella allí? ¿por qué ella?. Se preguntaba repetidas veces mientras sus ojos se transformaban en hilos de locura. Quería sonreír pero no podía, quería luchar pero no podía, quería llorar.....pero ya no podía. La luz del sol se encontraba arriba lejos de ella y de su piel aunque danzaran el baile de las sombras en aquel mugroso y abandonado lugar. Estaba amaneciendo.

 

Ya habían estado muchos antes que ella, gente de diferentes culturas, mundos y otros tiempos, gente cualquiera que giran alrededor de sí mismas, temen cambiar de dirección  y propagan el galimatías . Todos ellos, dejaban su firma entre aquellas pétreas paredes bordando, con miles de notas tristes a su alrededor, los destellos luminosos del cielo acogiendo así, con delicadeza, esa fría y oscura fosa común.

Ella sintió esa curiosidad no rendida ante la expectación de miles de recuerdos anclados, y quiso mirar. Casi invidente tocaba la fría roca tallada leyendo entre tactos, sonidos y visiones las notas que sus firmantes dejaron patentes. Algunas decían:

“ Díos, ayúdame” .

“ Te amo y te amaré siempre. Te espero en el otro lado”

“ Aquí murió un simple hombre”

“ No puede terminar todo aquí. No puede ser”

“ He sido bueno, he sido bueno, he sido bueno”

“ Joder que patético”

“ Y las llamas del infierno quemaran este rastro para guardar las almas en el pupitre escarlata de Diablo mientras éste escribe nuevas comedias”

 “ Yo voy a  salir de aquí, preguntad al sabio Zanthro”

“¿Quién es Zanthro?”

 Aheri no podía seguir leyendo las infinitas notas, casi todas no las entendía, y las que estaban escrita en su lengua se mezclaban con otras y otras y otras. Eran indescifrables la mayoría y su dolor de cabeza la atormentaba con el horrible tic tac. Quería relajarse, pensar, aún tenía fuerzas, no podía permitir desvanecerse. - ¿Quién es Zanthro?-  Se dijo.

- No es nadie, nadie , nadie, nadie – Sonaron unas voces entre las paredes como un escalofriante eco.

Aheri se asustó, giró cuatro veces a su alrededor como una presa turbada.- ¿Quién ha dicho eso?- gritó estremecida.  -    

- Somos los espectadores querida-  Respondieron burlones- Los espectadores de vuestras preguntas sin sentido y sus mudas respuestas.

Aheri sentía como el aliento frío de las paredes le susurraban. No sabía si hacerles caso, ¿se estaba volviendo loca? Se preguntaba . Frotaba compulsivamente  sus ojos y los volvía a abrir expectante y atemorizada. Recordaba las manos de su abuela tejiendo pañuelos al amanecer – ¡Quiero salir de aquí!- gritó.

-    Si ya claro, todas queremos eso, ¿ verdad queridas?- Se escuchaba risillas infantiles  – ¡ si si queremos¡- murmuraban exaltadas. 

Aheri se  tapaba los oídos con agonía, aquello parecía una orquesta de voces desesperadas. Sus fuerzas perdieron rumbo tras los últimos segundos de desesperación. Pensó que si aquellas voces eran lo único que había en la oscuridad  debía al menos escucharlas porque quizás, aunque estuviera volviéndose loca, esas voces podrían ayudarla en aquella fría tumba. - ¿Cómo podemos salir de aquí?- Preguntó rendidamente aceptando por fin su locura.

-      Querida tu eres una roca como nosotros, ninguna hemos conseguido movernos- se escuchó una voz anciana.

Aheri pensó rápidamente que ésta debía ser la voz sabia de aquel grupo chirriante --   Yo no soy una roca, soy una persona – pronunció con tristeza.

Las voces se quedaron en silencio durante un minuto y luego comenzaron a conversar entre ellas:

-                    1 voz:  Zanthro creo que es momento de decírselo

-                    Varias voces: si si ya está con nosotros ( repetidas veces)

-                    Zanthro: Bien  bien, se lo diré ( suspiró), pero manteneos calladitas que me desconcentráis. 

Aheri se dio cuenta de que Zanthro era la voz anciana, y entonces su mente se conectó enseguida hacía una fase de absoluta y perturbada supervivencia:

-    Tu eres Zanthro, ¿eres la que sabe todo sobre este lugar?- preguntó con rapidez- Aquí hay notas que dicen su nombre como si supiera el secreto que yace en este horrible sitio, como si supiera algún modo de poder salir de aquí. 

Zanthro decidió hablar con ella para que dejara de hacer tortuosas preguntas.

-   Querida déjame que te explique algo – inspiró  Zanthro– Todo somos rocas, y cuando digo todo, es todo. Esta es la situación. Aquí permanecemos aquellos que perdieron la conexión con Pertramk

-                    ¿Quién es Pertramk? – Aheri intentaba mirar a todas las rocas para poder localizar a Zanthro mientras preguntaba . Podía ver miles de caras horribles  entre aquellas frías rocas, tantas que la mareaban y decidió cerrar los ojos.

-                    Pertramk es... es algo complejo de explicar.... – silenció unos segundos.-  se podría decir.... para que me entiendas, lo que  denominan vulgarmente los ilustres de allá arriba como “Vida Consciente” –  Zanthro dijo tal definición con desdén pero, sin embargo, cierta tristeza derramaban sus palabras – Pertramk decidió en este mundo darnos una virtud que acogiera a todas las rocas. Pero esta virtud solo puede cuidarse a través del sueño. Los que sueñan son los que mantienen conexión con Pertramk y ésta le otorga la virtud creándose así la armonía, el mayor deseo de Pertramk. Los que estamos aquí nos olvidamos de soñar un día y perdimos conexión con ella, así que caímos en este pozo como frías e inmóviles rocas. Hay miles de pozos, pero esté es el nuestro. Bienvenida- Murmuró con voz afable 

Aheri canalizó cada palabra de Zanthro como huellas en su piel y rápidamente comenzó a sentir un frío endurecido. Volvió a abrir los ojos y pudo observar que estaba anclada entre las paredes, que no tenía cuerpo, y que la verdad sobre su aparente locura cada vez se delataba con mayor velocidad, solo podía mantener sus ojos bien abiertos, lo único que aun le quedaba de su mundo o de la supuesta conexión con Pertramk. Se dio cuenta de que  no era un mal sueño, se dio cuenta realmente de que podía morir allí, exánime e incrustada mientras sus lágrimas intentaban blandecer las rocas eternamente. ¿Por qué dejo de soñar?.  A ella no le gustaba su mundo, lo supo un día en  que las nubes se exhibían negras ante las desgracias, un día de lluvia quizás cuando vio y sintió el dolor mundano en el aire, cuando dolía respirar. Pero no quería morir. El mundo era una mierda, pero no quería morir. Podría permanecer toda una vida llorando o huyendo o aislandose, pero no quería morir. La muerte no podía llevársela aún, no era el momento.  Espantada de sí misma y de sus visiones,  quiso acelerar su conversación para que el destino no acabara aniquilando sus ojos, lo único vivo que la podía mantener alerta y consciente.  -  Dios ayúdame – gritó como el último aliento. Ella dejó de creer en Dios hace mucho tiempo, pero ahora no quedaba alternativa, Dios es el salvador de toda desesperación podrida.

- Ya estas en proceso, tranquila será rápido – murmuró  Zanthro-  Siento darte estas malas noticias, de verdad. Llevamos mucho tiempo recibiendo rocas desconectadas que cayeron repentinamente de sus sueños, y créeme, no es fácil, aunque es cierto que  la sensibilidad cada vez se convierte mas  en un reto para nosotras- prosiguió aceleradamente – Esas firmas son de las pequeñas cosas que podemos hacer aquí, nuestro resquicio de  pensamiento o “vida consciente” nos permite tallarnos  a nosotras mismas, una sola  vez en nuestra larga eternidad, como la expresión mas humana recordada para siempre. Ocurre cuando acuñamos sentimientos y emociones, como  ligeros intentos de volver a conectar, pero la mayoría acaban fracasando y entonces, pierden los ojos – exclamó-  Podría decirse que es un privilegio o lo que queda de nuestra virtud perdida – la voz se mezclaba nostálgica 

Aheri mantenía los suyos bien abiertos mirando a su alrededor mientras permanecía petrificada.- ¿Algunos consiguen salir de aquí?- dijo asustada, no quería dejar de estarlo, eso la hacía sentirse viva.

- Creo que las leyendas están presentes en todos los mundos existentes, en todas las rocas y todos los viajes de Permtrak –  con ironía – Yo nunca he visto a nadie salir de aquí, todas intentamos conectar pero el olvido de  aquello que  fuimos es mucho mas rápido de lo que te imaginas. Todas acabamos desesperadas y amnésicas – Zanthro necesitaba acelerar su explicación – Deberías intentarlo ya antes de que acabes tu también olvidada, si no lo consigues ..... al menos podrás leer tu firma algún día y servirte de aliento, porque querida, la nostalgia es lo único que nos queda mientras permanecemos aquí inmóviles y sombrías. 

Aheri sintió un destello de fuerza en su interior inundando cada rincón de su ser y haciendo crujir la dura piel anclada - ¿ Qué puedo hacer? ¿ Cómo puedo conectar? ¿Cómo se intenta? – preguntaba compulsivamente. El tic tac volvía a retumbar sus oídos, los relojes malditos. Ya los escuchaba antes de caer, por todas partes, era el sentido de la vida allá arriba, lo que mantenía a la multitud activa y sosegada, alejada de la desesperación.

- Todos soñamos, eso es lo que hay que hacer, soñar – Zarthro recordó en ese instante su firma con anhelo - ¿puedes ver mi firma?, sé que rodea  un pequeño hueco donde los rayos del sol colorean con intensidad – dijo excitada - ¿Puedes verla? Léemela por favor....., si lo haces.....te diré algo mas sobre los sueños - con tono diplomático 

 Aheri no quería negociar en ese momento, deseaba  saber mas sobre su cruda y dura realidad – Primero dime, ¿qué pasará si todos los de arriba dejan de soñar?- Preguntó con una curiosidad estremecida.

- Pertramk abandonará este mundo e iniciará su búsqueda en otros a los que regalar virtudes. Ella necesita sobrevivir, la armonía es su supervivencia- Relató Zarthro – Sería nuestro fin.

 Tras esas duras palabras,  Aheri sintió el caos mas cerca que nunca y se imaginó por un momento su rotunda inexistencia y la de todo el universo. La vida se convertiría en un suicidio colectivo. Se imaginaba a toda la muchedumbre en sus casas, calles, trabajos, en la selva, en la cárcel, en el desierto, en el campo, en las montañas.......... desvaneciéndose y desapareciendo lentamente de la vida . Y por un momento, podría ver a la Tierra en un infinito silencio, tranquila, aliviada.  Despertó del trance con agilidad y comenzó a  mirar impetuosamente su alrededor intentando ver algo y acabar de una vez con su tortura. Un poco mas arriba, observó un pequeño hueco entre  las rocas donde el sol iluminaba  sobre las oscuras sombras, como un rincón bendecido. Alrededor de él brillaban signos en forma de oración pareciendo así el mausoleo de un gran dios - Si, lo puedo leer.

Zanthro guardó silencio durante unos segundos y prosiguió con sonido temeroso – Recuérdamelo querida, ¿ qué dice?.

“ El niño aquel que jugaba  tropezó con la  tirana  desdicha y ésta se amarró a sus pies. A  partir de entonces, siguió sus pasos con tanto peso que un día  olvidó su juego” – Aheri leyó aturdida y volvió a recordar las manos de su abuela echando los avíos del puchero mientras cantaba una copla y sonreía tras ver la cara de Aheri expectante y risueña.

Zanthro suspiró tan intensamente que consiguió casi congelar todas las rocas. Aheri sintió su frío con gran dolor – Por favor, dime aquello sobre los sueños, me duelen los ojos, ¡no quiero desvanecerme!- murmuró con ansiedad asfixiada, no quería olvidar todo aquello que la había mantenido con vida tantos años. 

- Tienes que soñar e imaginarte dentro del mundo de Pertramk. Cuanto mas estés en su mundo, la conexión crecerá mas rápidamente. Tienes que buscar una manera de poder introducirte en todo antes de que  llegue el olvido y acabes leyendo tu derrota- Dijo Zarthro esperanzado, creía de alguna forma en Aheri porque había sido la salvadora de su recuerdo en solo un instante – ¡ Corre niña, piensa!, Pertramk aún esta en ti, ¡puedes conseguirlo!

De repente todas las voces iniciaron una especie de canto celestial entre muchas murmuraciones – soñar, soñar, soñar..... – repetían como chillidos agonizados mientras cantaban.

Aheri debía estar preparada para traspasar los límites del tiempo, ya que en la realidad no existía como tal y podía pasarse una eternidad intentando soñar y conectar con Pertramk hasta atraparla  el olvido. Sintió como su mente iba a estallar de energía y quiso ordenar su estrategia. Pensó que debía soñar o imaginarse estar en el mundo de Pertramk como algo tremendamente complejo e infinito, que pudiera estar en todas las partes para así conseguir la conexión total. ¿Pero como realizar tal milagro cuando ella se sentía tan decepcionada con el mundo?, un mundo lleno de miserias, mentiras y desesperación, un mundo que hace tic tac para encubrir la muerte. Tenía que ser algo que evitara la caída absoluta de la vida transformándola  en rocas inertes y frías, tenía que evitar que Pertramk los abandonara definitivamente. ¿ Pero por qué? ¿ Era  la gente el problema? Sin duda, Pertramk estaba harto de ellos, de todos. Zanthro perdió su inocencia y capacidad de jugar, ¿ era el juego el arma esencial de la vida y la supervivencia? pensó Aheri .

Intentó retener todos los juegos existentes e increíbles en su mente y se imaginó a todo el mundo ingeniosos, hábiles, divertidos y fuertes. 

 Su abuela tejía pañuelos al amanecer para aguantar los días y las noches, era una tradición. Los repartía a  la familia para que  todos pudiesen llorar sin irritarse la piel. Con ella se sentía tan protegida y libre. Aheri intentó retener todas las lágrimas que había visto, el  sufrimiento diario de la solitaria multitud y se imaginó a todo el mundo valientes, cuidadosos y liberados.

Los besos eran el secreto de Aheri para dejar de escuchar el tic tac que la perseguía de por vida. Descubrió que realmente era un acto atemporal cuando besó por primera vez la flor del jardín de su tía Eva, o cuando se desnudó delante de un hombre, o durmió con su hermanita. Inolvidable.  Entonces Aheri mantuvo durante unos largos segundos todas las ideas retenidas y aglutinadas como una sola unidad: el juego, la libertad, los besos.................................. y así fue como Aheri  tuvo la gran idea de parar los relojes del tiempo y  soñar  con ser tan solo Amor,  propagándose  mediante eternos intentos de conectar con todo el universo.  

Dicen que de ahí surgió el amor en  este mundo, dicen que ya existía mucho antes e incluso que Pertramk tomó como reina heredera  a Aheri. La cuestión es que las leyendas son lo único que persiste en todos los mundos. ¿ Consiguió Aheri conectar definitivamente con Pertramk?. Algunas rocas siguen murmurando entre la oscuridad que a veces se escucha la voz de Aheri riendo y otras llorando mientras sigue intentando soñar en absoluto trance. Otras afirman que desapareció la voz de Aheri al poco tiempo de comenzar su lucha y que por eso volvió al mundo. Y también dicen que los fracasos y las victorias del conocido amor de allá arriba, son los intentos de Aheri de permanecer recordada y evitar la autodestrucción de la vida. Como oración citan algunos su supuesta  firma tallada como si fuese la diosa de las rocas, e incluso algunas han vuelto a recordar y han iniciado su lucha por conectar en el mundo. 

 En cuanto a Zanthro, algunas rocas comentan que desapareció o que murió rendida mientras tallaba su segunda firma. En todo caso, aún los bienvenidos pueden leer con letras enormes:

  Ahora el olvido llora rendido ante el inmaculado recuerdo. ¿Juegas?”  

                                                

Priscila Liñán Jiménez

11/06/2007 02:48 Autor: Priscila Liñan Jimenez Priscila Liñan Jimenez. Desahogate. Tema: Nuevas Visiones Hay 2 comentarios.

El Ritmo de las Llaves

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"Dicen que ella es escueta, dura y difícil, que unas veces no brilla aunque el Sol siempre este presente en sus días, y otras resplandece ante la oscura Luna

Dicen que se mueve con ritmo, el mismo que marca nuestros pasos y bailes mas frenéticos, así como el movimiento de una estatua, que se retuerce por dentro.

Los que viven hablan de ella y ella se relaciona con los vivos aunque éstos solo le dediquen sus silencios.

Poco sabemos y de ella somos.

Dicen que contiene la misión para ganarse un billete al paraíso, dicen que es nuestro castigo.

Dicen incluso que no existe, que solo es un concepto que adquiere en este instante, en esta transformación energética.

Dicen que no vale nada. Dicen que vale un mísero trozo de pan en el suelo,  o que no tiene valor en sí misma, o que no importa y le damos la vuelta.

Dicen que es compleja como un enjambre de consecuencias, una amalgama de sensaciones, mucha concurrencia.

Dicen que es amor y nuestro egoísmo, dicen que es amor y nuestra necesidad.

Y siempre supervivencia

Dicen que solo es placer y magia teñido de dolor y desilusión

 

Y posee....

Dicen que nuestros ojos, nuestra primera mirada al conocimiento y la última a su recuerdo. No el olvido aunque nos empeñemos en morir.

O nuestra oportunidad, nuestra elección,; el destino: fé y contradicción.

Dicen que posee a uno mismo, negando al cuerpo o explotándolo, que depende de sus retinas, de las nuestras.

La verdad y nuestras mentiras, nuestra ceguera.

Y posee este mundo, y juega con él o pactan juntos. En todo caso, construyen muros.

Trepar, volar, esquivar, derribar, forma parte de la macabra y dulce diversión.

Posee el sexo y su armónicas caricias, nuestro despojo y su manipulación.

Y nuestra felicidad enjaulada, mientras sus llaves permanecen perdidas en la inmensidad.

Luchamos en ella, o a veces no, en todo caso nos observa con premios y sin rendición.

Y luchamos por ella,  cuando le damos la vuelta o cuando olvidamos.

Y luchamos incluso sin ella, eso creemos.

 

(Suspiro)....

 

Todos decimos y ninguno la mira a nuestros ojos y le pregunta directamente.

 

Yo la estoy mirando desde estos fríos barrotes, sobre el denso cielo azul y el sonido de los pájaros vivos, desde mi imaginación y a través mis nervios. Es la hora."

 ( Se escucha el chirrido de las puertas metálicas a lo lejos, mientras se acerca unos pasos espinosos y firme, acompañados del choque rítmico de las enormes llaves que  abren y cierran todas las puertas y ventanas existentes. Se para en seco tras ella.....) 

--- ¿Preparada para la vida?--- dijo aquella guardiana y grave voz que aparecía hasta en sus sueños.

--- ¿Y me preguntas tú?--- suspiró ella---

---¿Cómo?---- preguntó el guardián con oídos confundidos.

--- Nada, no es nada.... olvídalo ---- respondió cansada mientras salía de su interminable celda--- Adelante. 

(Mientras caminaban por el oscuro e  impávido pasillo, la voz guardiana sintió el impulso de preguntar  al ritmo de sus llaves...)

--- Oye... ¿y que has pensado hacer en cuanto salgas? ---

 

Largo silencio.....

 

---  Lo de siempre, vivir --- respondió ella mientras miraba ,con una extraña y triste sonrisa, hacia las brillantes y  sonoras llaves del guardián --- oye, ¿me dejas ver bien esas llaves?

Priscila Liñán Jimenez.

14/12/2006 20:00 Autor: Priscila Liñan Jimenez Priscila Liñan Jimenez. Desahogate. Tema: Nuevas Visiones Hay 3 comentarios.

Las casualidades y sus destinos de un trozo de madera

20061030190506-womantree.jpg

Déjeme sentarme a su lado Luna añeja

que le quiero contar un cuento,

un cuento donde no existe misterio alguno

ni sueños ni deseos incumplidos,

tan solo un cuento sobre la caída nocturna

de casualidades y sus destinos.

 

Había una vez  un trozo de madera,

Nacido de un árbol que

una niña sioux plantó, cuya abuela

la esencia de la vida le enseñó.

Pero en su lejano hogar poco duró

Cuando un bárbaro sus raíces arrancó,

Alejándolo así de los amaneceres que

Imploraban su bella y única función.

Resistiéndose a guerras y destrucción,

 siendo carne de cañón

Pertenecía a un barco llamado “Aheri”

que se ahogó, se perdió, silenció.

Bajó hacia los lados mas oscuros del mar

 Y allí quebrantó, se mostró, sollozó,

Siendo escondido entre su ondeante mundo,

sus lágrimas intentaron salir al exterior.

Algunas fueron devoradas por torpes

Otras llegaron a parar a una isla desierta,

Sin dueño alguno, sin recibir voces ajenas.

Pero hubo solo una, la cual concede mi mención,

Que resurgió nadando hacia su destino

 y que con la ayuda casual de algún mentor

pudo repartir su esencia y función siendo digno.

 

Diminutos pedacitos recorrieron otro mundo,

El mundo de los “arrancarraíces”, diseñado

exclusivamente para subsistir sin su don,

donde la gente añora, mata, llora,

y encima siguen hablando del Amor.

Pero el pequeño “Aheri” no pudo resistirse

a la tentación  y quiso crear amaneceres,

que aunque no pudiera verlo si podría

sentirlos entre aquella solitaria gente.

 

Quemado trozo de madera ¡cuanto viajó!,

Vagabundo de febriles y hostiles pasajes,

 tuvo la suerte de ser alimento de una mujer,

que por pura casualidad y con el tiempo del revés,

entre los pequeños placeres de su vida tropezó con él.

 

Fue la causa de un amanecer con su madre, ¡menudo tropezón!,

Trocitos también apagados en una tarde lluviosa y aburrida,

Solo deseaba oir su sonido ante la unión de las dos vidas,

mientras añoraba algo que aún no había vivido, o quizás si.

 

Fue cerilla de la marca “hotel” para una vela

que permitía la contemplación de dos amantes en febrero,

fue un deslizante milagro que imploraba su recuerdo,

sus corazones ardiendo,

efímero como todo fuego,

fue bello y fue,

fue porque también se fue,

fue como el tiempo del revés.

Como aquella hoguera risueña en la oscuridad nocturna,

donde sintió por primera vez la caricia de un poeta,

allí entre el susurro del viento y los árboles danzantes,

como la pequeña sioux, inocente y parlante.

  

También fue leña para sus poesías mas fecundas,

Donde nacían sus quimeras junto a vos añeja Luna,

Y también mató con pedacitos de él alguna Vida,

así porque sí, sin ningún tipo de duda.

Ya dije que pertenecía a los “arrancaraíces”

Así que no esconda su cara avergonzada,

que primero le cuento y luego me dice,

que esta historia no se queda en Nada.

 

El destino de aquel pequeño pedazo fue concedido,

Porque de él nació todo aquello que fue arrancado,

Su raíces en el corazón de una mujer mundana,

que entre las casualidades de la vida la abrazaron,

Sintiéndose así protegido como en antaño,

Cuando la abuela cantaba melodías

Y la pequeña sioux puso nombre a aquel árbol.

Aheri.

Priscila Liñán Jiménez

30/10/2006 19:02 Autor: Priscila Liñan Jimenez Priscila Liñan Jimenez. Desahogate. Tema: Nuevas Visiones Hay 4 comentarios.

Yo y mis despistes

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¿Alguién ha visto mi alma?. Bajo las rejillas de la calle Olvido se encontraba tirado mi corazón muerto. Allí en las alcatarillas, donde nadie recoge lo que siembra, aquellas donde se desechan los restos de nuestras ansias, alli entre toda la mierda. Bueno, fuera dramatismos....Y mi alma ¿alguien la ha visto?.

 Recuerdo su brillo inmaculado y cuando consolaba mi tristeza, y aquellas melodías que la alimentaba, así era ella. Su vitalidad deslumbraba entre la muchedumbre mientras danzaba con palabras improvisadas, y su sonrisa...podía acariciar las sombras, palparla como un bebé, sin miedo.

Con ella un sueño podía durar mas de una noche, y a veces perduraban durante toda una vida, al menos eso creía mientras intentaba agarrarlos con sus manos.

Un día incluso la sentí vibrar ante una emoción y miles como esa desconcertaron mi cuerpo durante mucho tiempo.

Sentía el Amor envuelta en un velo de sinergias perfectas. Tan perfectas que le hacían daño. Pero ella siempre pensaba que el dolor compensaba con el trayecto hacia él.

Se maravillaba con todas sus paradas: la estación pasional, el carril angustioso, los campos de cariños y entregas, las ciénagas preocupantes y sus arenas movedizas que te engullían hasta la locura, había que tener cuidado. Para cortar camino, por las carreteras del miedo daba sus pequeños pasitos. Y nunca lo sintió. Rápida, curiosa, confiada siguió adelante... danzando con esa tierna capacidad de solventar y esquivar sus obstaculos.

Pero muchos sabían que ella era carne de cañón. Y también frágil hacia las tormentas de cada ego pensante. ¿Cómo batallaba contra el egoismo, el odio,y la tristeza arrolladora que provocaba el miedo que ella no sentía? Ella también podia ser sus enemigos.

Contra el egoísmo, jarabe altruista. Contra el odio, sopita de amor. Contra la tristeza...aquella sonrisas que garabateaban las paredes de sus penas.

No importaba las advertencias en el camino, yo solo debía protegerla. Siempre intente prevenirla de peligros ajenos y de la muerte en vida. El amor a veces mata. Si no existe balanza alguna que reparta sus dones, su debilidad cada vez se hace mas grande. Pero ella era muy cabezota, y ese brillo inmaculado a veces no le dejaba ver nada, ella pensaba que no había nada.

Y un día desapareció mientras dormía. Al despertar ya no estaba, solo había una almohada humedecida, el sonido melódico de su alimento, su musica arañada por un tocadiscos viejo y roto.

Lo último que se de ella es que la vieron vagando por la calle Olvido desamparada, llorando mientras miraba su ente apagado. Y fué cuando al fin pudo ver lo que había frente a ella. Solo se le escuchaba decir: no hay nada.... no hay nada....

Lo unico que yo se por ciencia propia es que se fué con mi corazón. Quizás ella lo arrojo a las alcantarillas. Pero ¿por qué me quería hacer algo así?....

Bueno, pero no importa.... yo debí protegerla.

Ahora solo espero que mi corazón fabricado pueda latir tan fuerte que la haga venir a mí de nuevo.

Por favor, ¿alguién la ha visto?.

Datos: Canción del tocadiscos viejo y roto.

Cocteau Twins ---- Half-Gifts

It's an old game, my love
When you can't have me, you want me
Because you know that you're not risking anything
Intimacy is when we're in the same place at the same time
Dealing honestly with how we feel, and who we really are
That's what grown-ups do
That is mature thinking
Well I'm still a junkie for it
It takes me out of my aloneness
But this relationship cannot sustain itself
Intimacy is when we're in the same place at the same time
Dealing honestly with how we feel, and who we really are
That's what grown-ups do
That is mature thinking
I just have to know how to be in the process
Of creating things in a better way
And it hurts but it's a lie that I can't handle it
I still have a world of me-ness to fulfill
I still have a life, and it's a rich one even with mourning
Even with grief and sadness
I still care about this planet
I am still connected to nature and to my dreams for myself
I have my friends, my family.
I have myself
I still have me
(x2)

02/08/2006 16:32 Autor: Priscila Liñan Jimenez Priscila Liñan Jimenez. Desahogate. Tema: Nuevas Visiones Hay 2 comentarios.

El Perfume Lunar

20060223222034-parfume1.jpg

Fue al caer la lujuriosa noche sobre un manto de perfumadas sombras lo que lo atrapó. En aquella tenue alcoba se respiraba aquel perfume de dioses perdidos, exiliados, aquel oxígeno que solo respiran las almas empañadas del éxtasis supremo de la pasión . Las calurosas sábanas de innumerables vidas atrapadas bailaban al son una exótica música que lo despertó como un sensual susurro, como una llamada de algo lejano...infinito. Despertó rodeado de aquel excitante prefume y su dulce cántico... ¿De dónde provenía?. Aún no había recuperado totalmente la conciencia y solo podía visualizar aquellas sombras que danzaban debilmente. Aparecían como suaves destellos por toda la posada, mientras todo se inundaba de ese misterioso y exótico perfume. Casi inmovil, giro un poco hacia su izquierda para tener una imagen completa y saber que estaba ocurriendo. Noto que al lado suya no había nadie, subió la mirada y allí estaba ella. ¿Quién era? se parecía a la chica que recordaba sobre sus cálidos brazos, pero la oscuridad de aquel concentrado lugar solo permitía algunas rojizas sombras producidas por las farolas de la calle, que perfilaban su delicada silueta. El permanecía casi inmovil maravillado de aquel fenómeno de la naturaleza, ¿era ella? La ventana estaba abierta y las persianas subidas, se veía el cielo de un azul negruno que intensificaba su lejanía, su vacío, y una luna enorme y resplandenciente que se acercaba cada vez mas mientras pasaban los lentos y estupefactos segundos. La femenina silueta estaba sentada sobre la ventana curvandose hacia atras mientras dejaba caer su cabello sobre la espalda y miraba la luna como si se luciera ante ella, como si mostrara con descaro toda su posesión, él. De su cuerpo salía aquel hambriento perfume...desde dentro, de cada respiración, de los poros, desde su música, mientras se acercaba a él y su cuerpo se iluminaba levemente por los calidos colores de la habitación que la cubria como pequeños destellos sombreantes.

- ¿Qué te pasa? Ella susurró.

El se quedó en silencio mientras la miraba por fin a los ojos, sintiendo como ese embriagador perfume se unía a su cuerpo, como recorría cada parte de su ser y esencia...

- Que me siento de puta madre. Suspiró

23/02/2006 21:25 Autor: Priscila Liñan Jimenez Priscila Liñan Jimenez. Desahogate. Tema: Nuevas Visiones Hay 2 comentarios.

Del principio, del tiempo y sus únicas horas.

20051111144038-esperando1.jpg

Esta tarde vi llorar al cielo bajo un manto de recuerdos estelares,

recuerdos opugnados ante la inmensidad de sus calles,

y no bajó mi asombro ante sus luces y sombras transmitidas,

que imploraban sobre el sol caído por su soberana melancolía:

Shhhh....

Ha silenciado su llanto...el sol se apodera de las esquinas de su tormento,

dejándome ver la silueta de una anciana centelleando sobre las sombras,

sentadita sobre su rendimiento, carne aún vívida, memorias sin aliento.

 

“ Oh! Vertiginosos sueños que pasan sobre la lentitud de tus horas.

  Qué vida la tuya que muere ahora a cada paso”

 

Venía de cualquier lugar perdido entre vacuas sonrisas y vidas heredadas

y ahora, se reencuentra de nuevo con su destino. Es él...

en el paraje de las esperas, sobre un solitario banco sentadito,

apoyando sus débiles manos de papel sobre su peso escurrido.

Mientras...  sus cándidas miradas volvían a ser parte de una misma.

 

“He vuelto, cariño”..... “Menos mal, ya me sentía solo...”;

“Cierra los ojos el cielo de nuestros días, en su oración cabe su lamento,

vidas muertas y otras vidas que nacen, marionetas somos del tiempo,

pero afortunadas son las que no pasan desapercibidas".

 

                                        (Retrospección de un viaje en el autobús hacia Sevilla)

Priscila Liñán Jiménez

10/11/2005 15:51 Desahogate. Tema: Nuevas Visiones Hay 1 comentario.

Las monedas de Morpheus

espiritu via.jpgEra la primera vez que viajaba sola, un viaje importante, una escapada hacia su destino que ni siquiera sabía cual era. No era fácil huir de su vida, pero no tenía mas remedio cuando descubrió que todo por lo que soñaba se había extinguido, y que una noche dejó de soñar y pasaba largas horas entre las cuatro paredes de su habitación sin dormir. Su amigos le intentaron ayudar con consejos y ánimos pero las fiestas cada vez se hacían más solitarias entre la multitud. Algo fallaba en su vida, algo no iba bien, sus padres decían que la comprendían pero en realidad estaban demasiados ocupados rehaciendo sus vidas por separado, era normal, si ella misma no se hallaba ¿ cómo iba a hacerlo los demás por ella?. El tiempo se había parado ante sus pies y suplicaba sus pasos, pero esta vez hacía delante. No sabía que hacer y ni le importaba, en otra tierra, otras costumbres, otros parajes que despertaban rebeldía en su interior, una agonía absoluta por recuperar aquello que perdió y que nunca encontró su nombre para poder pronunciarlo. Algunos la llamaban loca, otros, soñadora, y el resto la miraban con indiferencia, pero ella siempre tenía una respuesta para todas aquellas observaciones: “ No creo que sea la única en el mundo que siente que algo se le escapa de las manos. Pero si es cierto que no se trata de cosas palpables, sino de algo mas bien invisible, pero que existe, un grito entre la inmensidad que diga : hey estoy aquí, ¿por qué no me ves?”.
Estaba atardeciendo, aún no había encontrado un lugar donde alejarse pero solo habían pasado cinco horas desde su llegada y en su cabeza solo se hallaba un lugar por explorar, “El parque de las almas perdidas”.
Según una antigua leyenda, en 1856, salió en el periódico local del pueblo unas estadísticas estudiadas sobre el incremento de suicidios en los últimos cinco años. Al parecer hubo una especie de “plaga de la tristeza”, así lo llamaban, y la mayoría de la personas que se contagiaban no tenía mas de 25 años. Por ello, la tasa de natalidad fue bajando y el pueblo cada vez mas envejecía por la ausencia de la juventud y del próximo futuro. Muchos expertos intentaron hallar soluciones a través de tratamientos psicológicos y médicos pero muchas familias no podían costeárselo y a pesar de que lo convirtieron en una ayuda benéfica y gratuita, no sirvió de nada. Los pacientes se negaban a poder responder a las diversas preguntas terapéuticas justificándose con un “ no se explicarlo, pero carecemos de milagros”. Todos los pacientes respondían lo mismo, y nadie podía hacer nada por ayudarlos.
Un buen día apareció un hombre de la nada, nadie le conocía ni sabía de donde venía ya que él, durante todo el tiempo que estuvo en aquel pueblo, habló en ningún momento sobre su vida, pero al parecer poseía enormes bolsas repletas de monedas de oro. El mismo día de su llegada, a las 09:45 todos los relojes se pararon y un arrebatador viento se apoderó del pueblo. Todas las personas del pueblo creían que era el mismo demonio, que venía para llevarse a aquellos hijos que aún no se habían contagiado, pero él ante la atónita mirada de todo el pueblo, paso de largo como si el viento le arrastrara hacia el ayuntamiento. Una vez allí, arrojó una bolsa de monedas de oro encima de la mesa del alcalde y dijo con aire desafiante:
- Quiero construir un parque aquí, justamente al lado del cementerio y solo podrá visitarlo jóvenes contagiados por la “plaga de la tristeza”. De la parte exterior se ocuparán los trabajadores que contrate para ello, pero de la capa interior solo me ocuparé yo. No quiero preguntas, ni daré ninguna respuesta, con esta cantidad de monedas podréis mantener y crecer vuestro pueblo durante muchos años.
Y así fue como ocurrió, el alcalde hizo una especie de convenio junto con los médicos que trataban aquella misteriosa enfermedad, y sus recetas médicas era visitar el nuevo parque. Las familias en un principio estaban en desacuerdo con ese tratamiento ya que pensaban que se trataba de una especie de maldición, pero gracias a una reunión local, el alcalde tranquilizó a las masas asegurando que era el único remedio aparente y que se lo debían a aquel extraño señor que había vuelto rico su pueblo.
El parque comenzó a hacer fruto, y todos aquellos jóvenes que entraban en soledad y entre lágrimas, salían de forma asombrosa con una sonrisa resplandeciente. Nadie sabía que ocurría allí dentro para que de repente toda aquella tristeza se desvaneciera; la gente preguntaba a aquellos jóvenes pero ellos solo respondían entre risas:
- Lo siento, pero lo he olvidado.
Con el tiempo, aquella oscura plaga se esfumó, nadie volvió a ver a aquel misterioso hombre desde el día de la inauguración, y cuando aquella enfermedad ya había tocado su fin, el alcalde recibió una carta de aquel hombre diciendo que era libre de poder hacer con el parque lo que quisiera, y como todas las familias, estaban desde siempre ansiosos por entrar en aquella especie de bosque encantado, pues la hizo pública y llegó a tal extremo su éxito que muchos turistas de otros países iban a visitarlo. Otras personas dicen que lo construyó un tal Peter Smalth, un arquitecto muy famoso de la gran ciudad y que para nada existía aquella fantástica historia. Pero todos los visitantes entran con una especie de ilusión acechadora a la espera de que les ocurra algo asombroso, pero nada, no ocurre nada. Poco a poco se ha convertido en un lugar apacible donde meditar y disfrutar de la naturaleza.

Definitivamente se había perdido entre unas calles oscuras y vacías en la zona céntrica, según el mapa el cementerio y el parque se encontraba justamente donde se hallaba ella. Era extraño, no es que fuera una experta en mapas urbanos pero era bien sencillo ya que el pueblo era pequeño. Buscó el nombre de la calle para averiguar donde demonios se encontraba pero al parecer aquella no tenía nombre. Empezó a decaer, a sentirte nuevamente decepcionada consigo misma y a maldecir su torpeza, por primera vez en todo el viaje se sintió como atrapada en aquellas pareces de su habitación, esa sensación de la que quería huir y que era el mayor motivo de su búsqueda hacia la verdad. Miro hacía su alrededor y solo veía casas abandonadas, con unas fachadas ennegrecidas por la humedad, la calle era estrecha y no se escuchaba absolutamente nada que estuviera vivo. Cerró los ojos para no dejarse dominar por la ansiedad y la desesperación y cayó una lágrima sobre su mejilla. De repente escucho el sonido de una moneda chocar con el suelo, un sonido agudo como un chasquido en un cristal de cualquier copa de vino. Miró hacia el suelo y vio frente a sus pies una moneda de oro. El corazón le empezó agitadamente pero había una atmósfera tranquilizante en toda esa extraña situación. Quiso ser valiente, atrevida como hace años, aquellos años en los que no temía nada por su inocencia infantil. Cogió aquella brillante moneda y se sorprendió al ver que solo tenía una cara, y que en esa cara no había ningún símbolo de alguna nacionalidad o procedencia, sino mas bien una frase tallada delicadamente:
"Yo soy la Luna"
Su cara se transformó en hilos de desconcierto y creyó que quizás alguna fuerza sobrenatural la estaba ayudando dándole algún tipo de acertijo, así que guardo aquella moneda en su bolsillo, mientras con su mano dentro la protegía obsesivamente y dijo con ternura:
- Quizás lo sea.
En ese mismo instante se oyó otro chasquido agudo y miro rápidamente hacia el suelo pero no había nada, y el sonido seguía con una continuidad exacta. Agudizó sus oídos y miro a su alrededor histéricamente y pudo observar como de entre las sombras se encontraba a veinte pasos detrás de ella, un vagabundo sentando en la acera chasqueando unas monedas, las mismas monedas que ella tenía, era el único rayo de luz que alumbraba aquella calle, el reflejo de aquellas monedas lanzadas al aire y recogiéndolas de nuevo con su mano, era casi místico. Ella se acercó a aquel hombre mugriento, él paró de chasquear sus monedas y sonrió como un niño que acaba de encontrar su nuevo juguete:
- Ella: Perdone señor, ¿ éstas monedas son suyas? ( las sacó de su bolsillo protegiéndola fuertemente y se la mostró).
- Vagabundo: No – sonrió nuevamente y suspiró mientras la miraba fijamente a los ojos – Son tuyas.
- Ella: Pero... bueno, yo me la acabo de encontrar aquí mismo y he observado que tiene usted muchas similares, por eso he pensando que era suya.
- Vagabundo: Veras...( mientras sacaba sus monedas y las acariciaba), estas monedas son de aquellos que las encuentra. ¿ Sabes por qué solo tienen una cara?.
- Ella: ¿Por qué? ( con extrema curiosidad).
- Vagabundo: Porque la otra cara eres tú, tu aquí pisando este suelo, respirando este aire, tu aceptando esta existencia como la única. Veras, estas monedas son el reflejo de nuestro rostro en un espejo.
( Ella comenzó a asustarse y a sentirse desarmada en un pueblo lejos de su hogar, entre calles oscuras, sin saber donde estaba, sola y hablando con un vagabundo loco que solo dice cosas extrañas)
- Ella: Bueno, creo que seguiré mi camino ( alejándose).
- Vagabundo: ¿ Cuál es tu destino ahora mismo?.
( No sabía si responderte vaya que fuese un maniaco y la siguiera, pero de todas formas no había encontrado aquel parque y quiso confiar en que quizás el la pudiera ayudar, de todas formas el hombre transmitía calma en su voz y parecía que no quería ir a ninguna parte).
- Ella: Busco “El parque de las almas perdidas”, ¿Sabe usted donde puedo encontrarlo?.
- Vagabundo: Sabía que querías ir hacia aquel lugar. Querida niña, quizás dentro de 10 minutos olvides estas palabras, pero si no te las digo, no las olvidaras nunca. La magia está en aquellas pequeñas cosas que ignoramos, y esa magia no explotada es la única que nos puede hacer sobrevivir en este absurdo mundo. Muchas personas se detienen en aquella estación ferrocarril y el tren pasa rápido, tan rápido que ellos mismo juran haber visto algo, pero que no saben que es. Pero mientras, se quedan esperando el último tren, el que pasa lento y se para ante nuestros pies para que subamos y no saben que el destino que les lleva es sólo los mismos lugares donde va todo el mundo, las mismas historias, los mismos finales. Lo que no saben es que si al pasar ese tren rápidamente saltan ferozmente hacía la vía, sus puertas se abren y desaparecen aquellas personas sumergiéndose en aquel tren del destino opuesto y no regresan jamás a aquella estación, la estación de la desesperanza. Supongo que ya sabes quien eres....
( observando la moneda de ésta).
- Ella: Pero yo no....
- Vagabundo: No importa el por qué, ni como, solo importa lo que dicen. Éstas no son mías, son de otras personas que aún no han llegado. Hace poco entregué la penúltima moneda a un joven que también venía de lejos, y se me acercó como tu, aunque el pregunto solo: ¿Por qué?.
- Ella: ¿Quién eres? – Preguntó con firmeza y confusión a la vez.
- Vagabundo: Soy el mensajero de aquellos sueños que mueren cada día por la falta de credibilidad en ellos. ¿ Cuáles son los tuyos?
- Ella: Si eres el mensajero, deberías saberlo tu.
- Vagabundo: Los tuyos no murieron.
( Ella se encontraba mareada por aquellas incoherencias y todo cada vez le parecía mas absurdo)
- Ella: Por favor, lo único que quiero saber es donde esta el parque, no me quedaré mucho tiempo aquí, y sin animo de ofenderle ya me he quedado lo suficiente en esta maldita calle.
- Vagabundo: Eres poco observadora, ¿ lo sabías?.
( Ella se quedo perpleja ante la impredecible respuesta).
- Vagabundo: Detrás tuya está la puerta.
( Ella se volvió y vio detrás suya la fachada de una antigua casa a punto de derrumbarse, una casa con una sola ventana circular en el centro y una puerta de madera vieja ).
- Ella: Eso es una casa, no es la entrada de un parque, aunque debo reconocer que es una casa bastante extraña.
- Vagabundo: Hay otra entrada mas adelante, la entrada principal donde van todos los turistas y habitantes del pueblo, pero lo que poca gente sabe es que ésta es la verdadera entrada.
- Ella: Según la leyenda y su historia, todos entraban y salían por la puerta principal.
- Vagabundo: ¿ Y quién sabe eso? . Los primeros visitantes que entraron en este parque sabían que esta era su entrada y por supuesto ellos lo visitaban en el momento inesperado para que así nadie lo descubriese.
- Ella: Supongo que he de confiar en usted, es el único que me ha dado respuestas aunque sean algo absurdas. ( Sonrió débilmente mientras se dirigía hacia la puerta).
- Vagabundo: Adiós, querida niña.
Tras abrir la puerta, se encontró rodeada de inmensas ramas que casi le prohibían el paso, las intentaba apartar de ellas y notó como aquellos brazos de la naturaleza se movían por sí solas para apartarse dejándole paso hacia su destino. Cuando se liberó de todas aquellos arbustos y árboles, miró hacia atrás y comprendió lo que le había dicho aquel vagabundo ya que estaba plagada de hojas y árboles y para cualquier visitante le era imposible averiguar aquella entrada. Estaba anocheciendo pero las farolas de luces resplandecientes iluminaba aquel maravilloso lugar. Ella pensaba que se iba a encontrar con un lugar extraordinario pero aunque resultara precioso aquellos estrechos caminos bordeados con flores silvestres, o los bancos de piedra perfectamente situados a cada quince metros y el olor a jazmín y rosas, mezcladas con toques frutales de los limoneros que combinaban perfectamente con los pinares y el azahar, no era mas que un parque bien cuidado. Habían unos pequeños lagos que cruzaban diminutos puentes de piedra que terminaban en un sendero tras pasar un pequeño túnel formado por sauces llorones.
Ella en silencio paseaba por aquellos caminillos, solo se escuchaba el chirrido de los escarabajos y los cantos de las ranas nocturnas e inundándose de aquellos aromas naturales comenzó a recordar pequeñas escenas de su vida; los caldos casero de su abuela, las sonrisas de encantamiento de sus compañeros del colegio cuando ella contaba historias asombrosas, sus peleas con aquellas personas a las que mas quería, la primera vez que hizo el amor y la primera despedida en el porche de su casa, el día en que se convirtió en mujer mientras su madre lloraba de dulce emoción maternal, sus bailes nocturnos en las esquinas de las calles cuando no había nadie, el abrazo del viento cuando huía por las calles tras haberse roto su corazón, sus poesías y secretos mas guardados, la última mirada de su único amor que lucho por ella, su corazón latir fuertemente ante el primer beso, los paseos solitarios tras haber dicho “te amo” sin pronunciar palabra, la protección de su padre cuando la madre le reñía, sus amigos que desaparecieron por malos entendidos, y aquello que aún permanecen añorándola cuando están tristes, sus chistes malos, la lluvia tras el cristal de su ventana en una melancólica noche, su pasión ante aquellos que acarician su alma....
Parpadeó y vio a lo lejos, en un banco a un hombre sentado, miraba hacia cielo en tremendo silencio. Ella sintió el impulso de acercarse y mientras lo hacía sentía que se dirigía hacia su destino, sin saber por qué, pero debía ir. Al encontrarse frente a él, ella le sonrió:
- Ella: Bonita noche....
- Él: Creo que es la única que no olvidaré.
( Ella se sentó al lado de él y ambos se quedaron observado el cielo tras esos mágicos árboles, mientras se escuchaba aquellos grillos cantores dedicándole la noche. La luna se reflejaba en el lago que había en frente, bailando sutilmente con la brisa en sus aguas, mientras ésta se posaba en el puente que lo rodeaba).
- Ella: Las dos caras de la Luna ( susurró desde dentro)
( sacó su brillante moneda y la acariciaba mientras observaba la Luna en el cielo, en el agua y en la tierra).
- Ella : Yo soy la luna.....
( Él sonrió dulcemente mirando el horizonte y saco una moneda de su bolsillo).
- Él: Porque yo soy la única estrella solitaria que te observa.
Ambos se quedaron mirándose y sonreían tímidamente mientras simplemente... olvidaban.

Priscila Liñán Jiménez
14/09/2005 20:12 Desahogate. Tema: Nuevas Visiones Hay 3 comentarios.


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