Permutas y un toque de poesía |
http://glaistigstregoica.blogia.com Un día olvidé que el día no había llegado.
Olvidé mirar el reloj y dirigirme, ponerme los zapatos, abrigarme bien el pecho. Olvidé incluso las llaves y mi pañuelo. Salí a jugar fuera. Salí a la calle señalando el cielo con mi atrapasueños por cometa. Un día me olvidé de todo y salí a jugar. Salí a jugar y aún no he regresado. |
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Ya habían estado muchos antes que ella, gente de diferentes culturas, mundos y otros tiempos, gente cualquiera que giran alrededor de sí mismas, temen cambiar de dirección y propagan el galimatías . Todos ellos, dejaban su firma entre aquellas pétreas paredes bordando, con miles de notas tristes a su alrededor, los destellos luminosos del cielo acogiendo así, con delicadeza, esa fría y oscura fosa común. Ella sintió esa curiosidad no rendida ante la expectación de miles de recuerdos anclados, y quiso mirar. Casi invidente tocaba la fría roca tallada leyendo entre tactos, sonidos y visiones las notas que sus firmantes dejaron patentes. Algunas decían: “ Díos, ayúdame” . “ Te amo y te amaré siempre. Te espero en el otro lado” “ Aquí murió un simple hombre” “ No puede terminar todo aquí. No puede ser” “ He sido bueno, he sido bueno, he sido bueno” “ Joder que patético” “ Y las llamas del infierno quemaran este rastro para guardar las almas en el pupitre escarlata de Diablo mientras éste escribe nuevas comedias” “ Yo voy a salir de aquí, preguntad al sabio Zanthro” “¿Quién es Zanthro?” Aheri no podía seguir leyendo las infinitas notas, casi todas no las entendía, y las que estaban escrita en su lengua se mezclaban con otras y otras y otras. Eran indescifrables la mayoría y su dolor de cabeza la atormentaba con el horrible tic tac. Quería relajarse, pensar, aún tenía fuerzas, no podía permitir desvanecerse. - ¿Quién es Zanthro?- Se dijo. - No es nadie, nadie , nadie, nadie – Sonaron unas voces entre las paredes como un escalofriante eco. Aheri se asustó, giró cuatro veces a su alrededor como una presa turbada.- ¿Quién ha dicho eso?- gritó estremecida. - - Somos los espectadores querida- Respondieron burlones- Los espectadores de vuestras preguntas sin sentido y sus mudas respuestas. Aheri sentía como el aliento frío de las paredes le susurraban. No sabía si hacerles caso, ¿se estaba volviendo loca? Se preguntaba . Frotaba compulsivamente sus ojos y los volvía a abrir expectante y atemorizada. Recordaba las manos de su abuela tejiendo pañuelos al amanecer – ¡Quiero salir de aquí!- gritó. - Si ya claro, todas queremos eso, ¿ verdad queridas?- Se escuchaba risillas infantiles – ¡ si si queremos¡- murmuraban exaltadas. Aheri se tapaba los oídos con agonía, aquello parecía una orquesta de voces desesperadas. Sus fuerzas perdieron rumbo tras los últimos segundos de desesperación. Pensó que si aquellas voces eran lo único que había en la oscuridad debía al menos escucharlas porque quizás, aunque estuviera volviéndose loca, esas voces podrían ayudarla en aquella fría tumba. - ¿Cómo podemos salir de aquí?- Preguntó rendidamente aceptando por fin su locura. - Querida tu eres una roca como nosotros, ninguna hemos conseguido movernos- se escuchó una voz anciana. Aheri pensó rápidamente que ésta debía ser la voz sabia de aquel grupo chirriante -- Yo no soy una roca, soy una persona – pronunció con tristeza. Las voces se quedaron en silencio durante un minuto y luego comenzaron a conversar entre ellas: - 1 voz: Zanthro creo que es momento de decírselo - Varias voces: si si ya está con nosotros ( repetidas veces) - Zanthro: Bien bien, se lo diré ( suspiró), pero manteneos calladitas que me desconcentráis. Aheri se dio cuenta de que Zanthro era la voz anciana, y entonces su mente se conectó enseguida hacía una fase de absoluta y perturbada supervivencia: - Tu eres Zanthro, ¿eres la que sabe todo sobre este lugar?- preguntó con rapidez- Aquí hay notas que dicen su nombre como si supiera el secreto que yace en este horrible sitio, como si supiera algún modo de poder salir de aquí. Zanthro decidió hablar con ella para que dejara de hacer tortuosas preguntas. - Querida déjame que te explique algo – inspiró Zanthro– Todo somos rocas, y cuando digo todo, es todo. Esta es la situación. Aquí permanecemos aquellos que perdieron la conexión con Pertramk - ¿Quién es Pertramk? – Aheri intentaba mirar a todas las rocas para poder localizar a Zanthro mientras preguntaba . Podía ver miles de caras horribles entre aquellas frías rocas, tantas que la mareaban y decidió cerrar los ojos. - Pertramk es... es algo complejo de explicar.... – silenció unos segundos.- se podría decir.... para que me entiendas, lo que denominan vulgarmente los ilustres de allá arriba como “Vida Consciente” – Zanthro dijo tal definición con desdén pero, sin embargo, cierta tristeza derramaban sus palabras – Pertramk decidió en este mundo darnos una virtud que acogiera a todas las rocas. Pero esta virtud solo puede cuidarse a través del sueño. Los que sueñan son los que mantienen conexión con Pertramk y ésta le otorga la virtud creándose así la armonía, el mayor deseo de Pertramk. Los que estamos aquí nos olvidamos de soñar un día y perdimos conexión con ella, así que caímos en este pozo como frías e inmóviles rocas. Hay miles de pozos, pero esté es el nuestro. Bienvenida- Murmuró con voz afable Aheri canalizó cada palabra de Zanthro como huellas en su piel y rápidamente comenzó a sentir un frío endurecido. Volvió a abrir los ojos y pudo observar que estaba anclada entre las paredes, que no tenía cuerpo, y que la verdad sobre su aparente locura cada vez se delataba con mayor velocidad, solo podía mantener sus ojos bien abiertos, lo único que aun le quedaba de su mundo o de la supuesta conexión con Pertramk. Se dio cuenta de que no era un mal sueño, se dio cuenta realmente de que podía morir allí, exánime e incrustada mientras sus lágrimas intentaban blandecer las rocas eternamente. ¿Por qué dejo de soñar?. A ella no le gustaba su mundo, lo supo un día en que las nubes se exhibían negras ante las desgracias, un día de lluvia quizás cuando vio y sintió el dolor mundano en el aire, cuando dolía respirar. Pero no quería morir. El mundo era una mierda, pero no quería morir. Podría permanecer toda una vida llorando o huyendo o aislandose, pero no quería morir. La muerte no podía llevársela aún, no era el momento. Espantada de sí misma y de sus visiones, quiso acelerar su conversación para que el destino no acabara aniquilando sus ojos, lo único vivo que la podía mantener alerta y consciente. - Dios ayúdame – gritó como el último aliento. Ella dejó de creer en Dios hace mucho tiempo, pero ahora no quedaba alternativa, Dios es el salvador de toda desesperación podrida. - Ya estas en proceso, tranquila será rápido – murmuró Zanthro- Siento darte estas malas noticias, de verdad. Llevamos mucho tiempo recibiendo rocas desconectadas que cayeron repentinamente de sus sueños, y créeme, no es fácil, aunque es cierto que la sensibilidad cada vez se convierte mas en un reto para nosotras- prosiguió aceleradamente – Esas firmas son de las pequeñas cosas que podemos hacer aquí, nuestro resquicio de pensamiento o “vida consciente” nos permite tallarnos a nosotras mismas, una sola vez en nuestra larga eternidad, como la expresión mas humana recordada para siempre. Ocurre cuando acuñamos sentimientos y emociones, como ligeros intentos de volver a conectar, pero la mayoría acaban fracasando y entonces, pierden los ojos – exclamó- Podría decirse que es un privilegio o lo que queda de nuestra virtud perdida – la voz se mezclaba nostálgica Aheri mantenía los suyos bien abiertos mirando a su alrededor mientras permanecía petrificada.- ¿Algunos consiguen salir de aquí?- dijo asustada, no quería dejar de estarlo, eso la hacía sentirse viva. - Creo que las leyendas están presentes en todos los mundos existentes, en todas las rocas y todos los viajes de Permtrak – con ironía – Yo nunca he visto a nadie salir de aquí, todas intentamos conectar pero el olvido de aquello que fuimos es mucho mas rápido de lo que te imaginas. Todas acabamos desesperadas y amnésicas – Zanthro necesitaba acelerar su explicación – Deberías intentarlo ya antes de que acabes tu también olvidada, si no lo consigues ..... al menos podrás leer tu firma algún día y servirte de aliento, porque querida, la nostalgia es lo único que nos queda mientras permanecemos aquí inmóviles y sombrías. Aheri sintió un destello de fuerza en su interior inundando cada rincón de su ser y haciendo crujir la dura piel anclada - ¿ Qué puedo hacer? ¿ Cómo puedo conectar? ¿Cómo se intenta? – preguntaba compulsivamente. El tic tac volvía a retumbar sus oídos, los relojes malditos. Ya los escuchaba antes de caer, por todas partes, era el sentido de la vida allá arriba, lo que mantenía a la multitud activa y sosegada, alejada de la desesperación. - Todos soñamos, eso es lo que hay que hacer, soñar – Zarthro recordó en ese instante su firma con anhelo - ¿puedes ver mi firma?, sé que rodea un pequeño hueco donde los rayos del sol colorean con intensidad – dijo excitada - ¿Puedes verla? Léemela por favor....., si lo haces.....te diré algo mas sobre los sueños - con tono diplomático Aheri no quería negociar en ese momento, deseaba saber mas sobre su cruda y dura realidad – Primero dime, ¿qué pasará si todos los de arriba dejan de soñar?- Preguntó con una curiosidad estremecida. - Pertramk abandonará este mundo e iniciará su búsqueda en otros a los que regalar virtudes. Ella necesita sobrevivir, la armonía es su supervivencia- Relató Zarthro – Sería nuestro fin. Tras esas duras palabras, Aheri sintió el caos mas cerca que nunca y se imaginó por un momento su rotunda inexistencia y la de todo el universo. La vida se convertiría en un suicidio colectivo. Se imaginaba a toda la muchedumbre en sus casas, calles, trabajos, en la selva, en la cárcel, en el desierto, en el campo, en las montañas.......... desvaneciéndose y desapareciendo lentamente de la vida . Y por un momento, podría ver a la Tierra en un infinito silencio, tranquila, aliviada. Despertó del trance con agilidad y comenzó a mirar impetuosamente su alrededor intentando ver algo y acabar de una vez con su tortura. Un poco mas arriba, observó un pequeño hueco entre las rocas donde el sol iluminaba sobre las oscuras sombras, como un rincón bendecido. Alrededor de él brillaban signos en forma de oración pareciendo así el mausoleo de un gran dios - Si, lo puedo leer. Zanthro guardó silencio durante unos segundos y prosiguió con sonido temeroso – Recuérdamelo querida, ¿ qué dice?. “ El niño aquel que jugaba tropezó con la tirana desdicha y ésta se amarró a sus pies. A partir de entonces, siguió sus pasos con tanto peso que un día olvidó su juego” – Aheri leyó aturdida y volvió a recordar las manos de su abuela echando los avíos del puchero mientras cantaba una copla y sonreía tras ver la cara de Aheri expectante y risueña. Zanthro suspiró tan intensamente que consiguió casi congelar todas las rocas. Aheri sintió su frío con gran dolor – Por favor, dime aquello sobre los sueños, me duelen los ojos, ¡no quiero desvanecerme!- murmuró con ansiedad asfixiada, no quería olvidar todo aquello que la había mantenido con vida tantos años. - Tienes que soñar e imaginarte dentro del mundo de Pertramk. Cuanto mas estés en su mundo, la conexión crecerá mas rápidamente. Tienes que buscar una manera de poder introducirte en todo antes de que llegue el olvido y acabes leyendo tu derrota- Dijo Zarthro esperanzado, creía de alguna forma en Aheri porque había sido la salvadora de su recuerdo en solo un instante – ¡ Corre niña, piensa!, Pertramk aún esta en ti, ¡puedes conseguirlo! De repente todas las voces iniciaron una especie de canto celestial entre muchas murmuraciones – soñar, soñar, soñar..... – repetían como chillidos agonizados mientras cantaban. Aheri debía estar preparada para traspasar los límites del tiempo, ya que en la realidad no existía como tal y podía pasarse una eternidad intentando soñar y conectar con Pertramk hasta atraparla el olvido. Sintió como su mente iba a estallar de energía y quiso ordenar su estrategia. Pensó que debía soñar o imaginarse estar en el mundo de Pertramk como algo tremendamente complejo e infinito, que pudiera estar en todas las partes para así conseguir la conexión total. ¿Pero como realizar tal milagro cuando ella se sentía tan decepcionada con el mundo?, un mundo lleno de miserias, mentiras y desesperación, un mundo que hace tic tac para encubrir la muerte. Tenía que ser algo que evitara la caída absoluta de la vida transformándola en rocas inertes y frías, tenía que evitar que Pertramk los abandonara definitivamente. ¿ Pero por qué? ¿ Era la gente el problema? Sin duda, Pertramk estaba harto de ellos, de todos. Zanthro perdió su inocencia y capacidad de jugar, ¿ era el juego el arma esencial de la vida y la supervivencia? pensó Aheri . Intentó retener todos los juegos existentes e increíbles en su mente y se imaginó a todo el mundo ingeniosos, hábiles, divertidos y fuertes. Su abuela tejía pañuelos al amanecer para aguantar los días y las noches, era una tradición. Los repartía a la familia para que todos pudiesen llorar sin irritarse la piel. Con ella se sentía tan protegida y libre. Aheri intentó retener todas las lágrimas que había visto, el sufrimiento diario de la solitaria multitud y se imaginó a todo el mundo valientes, cuidadosos y liberados. Los besos eran el secreto de Aheri para dejar de escuchar el tic tac que la perseguía de por vida. Descubrió que realmente era un acto atemporal cuando besó por primera vez la flor del jardín de su tía Eva, o cuando se desnudó delante de un hombre, o durmió con su hermanita. Inolvidable. Entonces Aheri mantuvo durante unos largos segundos todas las ideas retenidas y aglutinadas como una sola unidad: el juego, la libertad, los besos.................................. y así fue como Aheri tuvo la gran idea de parar los relojes del tiempo y soñar con ser tan solo Amor, propagándose mediante eternos intentos de conectar con todo el universo. Dicen que de ahí surgió el amor en este mundo, dicen que ya existía mucho antes e incluso que Pertramk tomó como reina heredera a Aheri. La cuestión es que las leyendas son lo único que persiste en todos los mundos. ¿ Consiguió Aheri conectar definitivamente con Pertramk?. Algunas rocas siguen murmurando entre la oscuridad que a veces se escucha la voz de Aheri riendo y otras llorando mientras sigue intentando soñar en absoluto trance. Otras afirman que desapareció la voz de Aheri al poco tiempo de comenzar su lucha y que por eso volvió al mundo. Y también dicen que los fracasos y las victorias del conocido amor de allá arriba, son los intentos de Aheri de permanecer recordada y evitar la autodestrucción de la vida. Como oración citan algunos su supuesta firma tallada como si fuese la diosa de las rocas, e incluso algunas han vuelto a recordar y han iniciado su lucha por conectar en el mundo. En cuanto a Zanthro, algunas rocas comentan que desapareció o que murió rendida mientras tallaba su segunda firma. En todo caso, aún los bienvenidos pueden leer con letras enormes: “ Ahora el olvido llora rendido ante el inmaculado recuerdo. ¿Juegas?” "Dicen que ella es escueta, dura y difícil, que unas veces no brilla aunque el Sol siempre este presente en sus días, y otras resplandece ante la oscura Luna Dicen que se mueve con ritmo, el mismo que marca nuestros pasos y bailes mas frenéticos, así como el movimiento de una estatua, que se retuerce por dentro. Los que viven hablan de ella y ella se relaciona con los vivos aunque éstos solo le dediquen sus silencios. Poco sabemos y de ella somos. Dicen que contiene la misión para ganarse un billete al paraíso, dicen que es nuestro castigo. Dicen incluso que no existe, que solo es un concepto que adquiere en este instante, en esta transformación energética. Dicen que no vale nada. Dicen que vale un mísero trozo de pan en el suelo, o que no tiene valor en sí misma, o que no importa y le damos la vuelta. Dicen que es compleja como un enjambre de consecuencias, una amalgama de sensaciones, mucha concurrencia. Dicen que es amor y nuestro egoísmo, dicen que es amor y nuestra necesidad. Y siempre supervivencia Dicen que solo es placer y magia teñido de dolor y desilusión Y posee.... Dicen que nuestros ojos, nuestra primera mirada al conocimiento y la última a su recuerdo. No el olvido aunque nos empeñemos en morir. O nuestra oportunidad, nuestra elección,; el destino: fé y contradicción. Dicen que posee a uno mismo, negando al cuerpo o explotándolo, que depende de sus retinas, de las nuestras. La verdad y nuestras mentiras, nuestra ceguera. Y posee este mundo, y juega con él o pactan juntos. En todo caso, construyen muros. Trepar, volar, esquivar, derribar, forma parte de la macabra y dulce diversión. Posee el sexo y su armónicas caricias, nuestro despojo y su manipulación. Y nuestra felicidad enjaulada, mientras sus llaves permanecen perdidas en la inmensidad. Luchamos en ella, o a veces no, en todo caso nos observa con premios y sin rendición. Y luchamos por ella, cuando le damos la vuelta o cuando olvidamos. Y luchamos incluso sin ella, eso creemos. (Suspiro).... Todos decimos y ninguno la mira a nuestros ojos y le pregunta directamente. Yo la estoy mirando desde estos fríos barrotes, sobre el denso cielo azul y el sonido de los pájaros vivos, desde mi imaginación y a través mis nervios. Es la hora." ( Se escucha el chirrido de las puertas metálicas a lo lejos, mientras se acerca unos pasos espinosos y firme, acompañados del choque rítmico de las enormes llaves que abren y cierran todas las puertas y ventanas existentes. Se para en seco tras ella.....) --- ¿Preparada para la vida?--- dijo aquella guardiana y grave voz que aparecía hasta en sus sueños. --- ¿Y me preguntas tú?--- suspiró ella--- ---¿Cómo?---- preguntó el guardián con oídos confundidos. --- Nada, no es nada.... olvídalo ---- respondió cansada mientras salía de su interminable celda--- Adelante. (Mientras caminaban por el oscuro e impávido pasillo, la voz guardiana sintió el impulso de preguntar al ritmo de sus llaves...) --- Oye... ¿y que has pensado hacer en cuanto salgas? --- Largo silencio..... --- Lo de siempre, vivir --- respondió ella mientras miraba ,con una extraña y triste sonrisa, hacia las brillantes y sonoras llaves del guardián --- oye, ¿me dejas ver bien esas llaves? Priscila Liñán Jimenez. Déjeme sentarme a su lado Luna añeja que le quiero contar un cuento, un cuento donde no existe misterio alguno ni sueños ni deseos incumplidos, tan solo un cuento sobre la caída nocturna de casualidades y sus destinos. Había una vez un trozo de madera, Nacido de un árbol que una niña sioux plantó, cuya abuela la esencia de la vida le enseñó. Pero en su lejano hogar poco duró Cuando un bárbaro sus raíces arrancó, Alejándolo así de los amaneceres que Imploraban su bella y única función. Resistiéndose a guerras y destrucción, siendo carne de cañón Pertenecía a un barco llamado “Aheri” que se ahogó, se perdió, silenció. Bajó hacia los lados mas oscuros del mar Y allí quebrantó, se mostró, sollozó, Siendo escondido entre su ondeante mundo, sus lágrimas intentaron salir al exterior. Algunas fueron devoradas por torpes Otras llegaron a parar a una isla desierta, Sin dueño alguno, sin recibir voces ajenas. Pero hubo solo una, la cual concede mi mención, Que resurgió nadando hacia su destino y que con la ayuda casual de algún mentor pudo repartir su esencia y función siendo digno. Diminutos pedacitos recorrieron otro mundo, El mundo de los “arrancarraíces”, diseñado exclusivamente para subsistir sin su don, donde la gente añora, mata, llora, y encima siguen hablando del Amor. Pero el pequeño “Aheri” no pudo resistirse a la tentación y quiso crear amaneceres, que aunque no pudiera verlo si podría sentirlos entre aquella solitaria gente. Quemado trozo de madera ¡cuanto viajó!, Vagabundo de febriles y hostiles pasajes, tuvo la suerte de ser alimento de una mujer, que por pura casualidad y con el tiempo del revés, entre los pequeños placeres de su vida tropezó con él. Fue la causa de un amanecer con su madre, ¡menudo tropezón!, Trocitos también apagados en una tarde lluviosa y aburrida, Solo deseaba oir su sonido ante la unión de las dos vidas, mientras añoraba algo que aún no había vivido, o quizás si. Fue cerilla de la marca “hotel” para una vela que permitía la contemplación de dos amantes en febrero, fue un deslizante milagro que imploraba su recuerdo, sus corazones ardiendo, efímero como todo fuego, fue bello y fue, fue porque también se fue, fue como el tiempo del revés. Como aquella hoguera risueña en la oscuridad nocturna, donde sintió por primera vez la caricia de un poeta, allí entre el susurro del viento y los árboles danzantes, como la pequeña sioux, inocente y parlante. También fue leña para sus poesías mas fecundas, Donde nacían sus quimeras junto a vos añeja Luna, Y también mató con pedacitos de él alguna Vida, así porque sí, sin ningún tipo de duda. Ya dije que pertenecía a los “arrancaraíces” Así que no esconda su cara avergonzada, que primero le cuento y luego me dice, que esta historia no se queda en Nada. El destino de aquel pequeño pedazo fue concedido, Porque de él nació todo aquello que fue arrancado, Su raíces en el corazón de una mujer mundana, que entre las casualidades de la vida la abrazaron, Sintiéndose así protegido como en antaño, Cuando la abuela cantaba melodías Y la pequeña sioux puso nombre a aquel árbol. Aheri. Priscila Liñán Jiménez ¿Alguién ha visto mi alma?. Bajo las rejillas de la calle Olvido se encontraba tirado mi corazón muerto. Allí en las alcatarillas, donde nadie recoge lo que siembra, aquellas donde se desechan los restos de nuestras ansias, alli entre toda la mierda. Bueno, fuera dramatismos....Y mi alma ¿alguien la ha visto?. Recuerdo su brillo inmaculado y cuando consolaba mi tristeza, y aquellas melodías que la alimentaba, así era ella. Su vitalidad deslumbraba entre la muchedumbre mientras danzaba con palabras improvisadas, y su sonrisa...podía acariciar las sombras, palparla como un bebé, sin miedo. Con ella un sueño podía durar mas de una noche, y a veces perduraban durante toda una vida, al menos eso creía mientras intentaba agarrarlos con sus manos. Un día incluso la sentí vibrar ante una emoción y miles como esa desconcertaron mi cuerpo durante mucho tiempo. Sentía el Amor envuelta en un velo de sinergias perfectas. Tan perfectas que le hacían daño. Pero ella siempre pensaba que el dolor compensaba con el trayecto hacia él. Se maravillaba con todas sus paradas: la estación pasional, el carril angustioso, los campos de cariños y entregas, las ciénagas preocupantes y sus arenas movedizas que te engullían hasta la locura, había que tener cuidado. Para cortar camino, por las carreteras del miedo daba sus pequeños pasitos. Y nunca lo sintió. Rápida, curiosa, confiada siguió adelante... danzando con esa tierna capacidad de solventar y esquivar sus obstaculos. Pero muchos sabían que ella era carne de cañón. Y también frágil hacia las tormentas de cada ego pensante. ¿Cómo batallaba contra el egoismo, el odio,y la tristeza arrolladora que provocaba el miedo que ella no sentía? Ella también podia ser sus enemigos. Contra el egoísmo, jarabe altruista. Contra el odio, sopita de amor. Contra la tristeza...aquella sonrisas que garabateaban las paredes de sus penas. No importaba las advertencias en el camino, yo solo debía protegerla. Siempre intente prevenirla de peligros ajenos y de la muerte en vida. El amor a veces mata. Si no existe balanza alguna que reparta sus dones, su debilidad cada vez se hace mas grande. Pero ella era muy cabezota, y ese brillo inmaculado a veces no le dejaba ver nada, ella pensaba que no había nada. Y un día desapareció mientras dormía. Al despertar ya no estaba, solo había una almohada humedecida, el sonido melódico de su alimento, su musica arañada por un tocadiscos viejo y roto. Lo último que se de ella es que la vieron vagando por la calle Olvido desamparada, llorando mientras miraba su ente apagado. Y fué cuando al fin pudo ver lo que había frente a ella. Solo se le escuchaba decir: no hay nada.... no hay nada.... Lo unico que yo se por ciencia propia es que se fué con mi corazón. Quizás ella lo arrojo a las alcantarillas. Pero ¿por qué me quería hacer algo así?.... Bueno, pero no importa.... yo debí protegerla. Ahora solo espero que mi corazón fabricado pueda latir tan fuerte que la haga venir a mí de nuevo. Por favor, ¿alguién la ha visto?. Datos: Canción del tocadiscos viejo y roto. Cocteau Twins ---- Half-Gifts It's an old game, my love Fue al caer la lujuriosa noche sobre un manto de perfumadas sombras lo que lo atrapó. En aquella tenue alcoba se respiraba aquel perfume de dioses perdidos, exiliados, aquel oxígeno que solo respiran las almas empañadas del éxtasis supremo de la pasión . Las calurosas sábanas de innumerables vidas atrapadas bailaban al son una exótica música que lo despertó como un sensual susurro, como una llamada de algo lejano...infinito. Despertó rodeado de aquel excitante prefume y su dulce cántico... ¿De dónde provenía?. Aún no había recuperado totalmente la conciencia y solo podía visualizar aquellas sombras que danzaban debilmente. Aparecían como suaves destellos por toda la posada, mientras todo se inundaba de ese misterioso y exótico perfume. Casi inmovil, giro un poco hacia su izquierda para tener una imagen completa y saber que estaba ocurriendo. Noto que al lado suya no había nadie, subió la mirada y allí estaba ella. ¿Quién era? se parecía a la chica que recordaba sobre sus cálidos brazos, pero la oscuridad de aquel concentrado lugar solo permitía algunas rojizas sombras producidas por las farolas de la calle, que perfilaban su delicada silueta. El permanecía casi inmovil maravillado de aquel fenómeno de la naturaleza, ¿era ella? La ventana estaba abierta y las persianas subidas, se veía el cielo de un azul negruno que intensificaba su lejanía, su vacío, y una luna enorme y resplandenciente que se acercaba cada vez mas mientras pasaban los lentos y estupefactos segundos. La femenina silueta estaba sentada sobre la ventana curvandose hacia atras mientras dejaba caer su cabello sobre la espalda y miraba la luna como si se luciera ante ella, como si mostrara con descaro toda su posesión, él. De su cuerpo salía aquel hambriento perfume...desde dentro, de cada respiración, de los poros, desde su música, mientras se acercaba a él y su cuerpo se iluminaba levemente por los calidos colores de la habitación que la cubria como pequeños destellos sombreantes. - ¿Qué te pasa? Ella susurró. El se quedó en silencio mientras la miraba por fin a los ojos, sintiendo como ese embriagador perfume se unía a su cuerpo, como recorría cada parte de su ser y esencia... - Que me siento de puta madre. Suspiró Esta tarde vi llorar al cielo bajo un manto de recuerdos estelares, recuerdos opugnados ante la inmensidad de sus calles, y no bajó mi asombro ante sus luces y sombras transmitidas, que imploraban sobre el sol caído por su soberana melancolía: Shhhh.... Ha silenciado su llanto...el sol se apodera de las esquinas de su tormento, dejándome ver la silueta de una anciana centelleando sobre las sombras, sentadita sobre su rendimiento, carne aún vívida, memorias sin aliento. “ Oh! Vertiginosos sueños que pasan sobre la lentitud de tus horas. Qué vida la tuya que muere ahora a cada paso” Venía de cualquier lugar perdido entre vacuas sonrisas y vidas heredadas y ahora, se reencuentra de nuevo con su destino. Es él... en el paraje de las esperas, sobre un solitario banco sentadito, apoyando sus débiles manos de papel sobre su peso escurrido. Mientras... sus cándidas miradas volvían a ser parte de una misma. “He vuelto, cariño”..... “Menos mal, ya me sentía solo...”; “Cierra los ojos el cielo de nuestros días, en su oración cabe su lamento, vidas muertas y otras vidas que nacen, marionetas somos del tiempo, pero afortunadas son las que no pasan desapercibidas". Priscila Liñán Jiménez |