|
Temas
Archivos
Enlaces
Cinéfilos
Música
Piezas Literarias
Pedagogía
Confesiones de un ciego
Monte de Venus
Magia Propia
C. Ficción & Fantasia
Twin Peaks
Arte Visual
|
Se muestran los artículos pertenecientes al tema La maquina del tiempo.
 Gene Loves Jezebel --- Break the Chain It's just an illusion, a trick, a trick of the light what you now see is really out of sight It's dark, it's evil, possessive and kind Something that you give me keeps me alive
Both ends burning, burning so bright tonight And my world keeps turning, turning inside out
And I can't break the chain I've gotta break the chain I'm trying to break the chain God help me break the chain
I'm winning, I'm losing before I start I pull myself together as I fall apart I'm wise, so foolish perceptive and blind Something that kills me keeps me alive
Both ends burning, burning so bright tonight And my world keeps turning, turning inside out
And I can't break the chain I've gotta break the chain I'm trying to break the chain God help me break the chain
There's no rhyme no reason to what I do I just live my life before I lose I give, I take, I throw it all away Pick myself up and I start all over again
Both ends burning, burning so bright tonight And my world keeps burning, turning upside out
And I can't break the chain God help me break the chain I wanna break the chain please help me break the chain
 Antonio Orozco --- La distancia es el olvido Si alguien tiene que hablar aquí, que sea yo, que fue el que vio tus labios buscando otro amor. Si alguien tiene que llorar aquí, que sea yo, que sólo escribo letras de resignación. Y se nos fue y se lo llevó, todo el tiempo y tanto amor, se lo llevó. Y se nos fue y se lo llevó, la distancia y tanto error, se lo llevo Si alguien tiene que decir perdón, ese soy yo, que no escuché tu corazón pidiendo amor. Si alguien tiene que luchar por devolver la fe, que sea yo, que solo insulto a nuestro amor. Y se nos fue y se lo llevó, todo el tiempo y tanto amor, se lo llevó. Y se nos fue y se lo llevó, la distancia y tanto error, se lo llevó. La distancia es el olvido, el olvido que cobró tu soledad, y se lo llevó. La distancia es el olvido, el olvido que cobró tu soledad, y se lo llevó. Y lo enmarcó como uno más, usando un lienzo que robó. Se lo llevó sin preguntar. Devuélvelo. Y se nos fue y se lo llevó, todo el tiempo y tanto amor, se lo llevó. Y se nos fue y se lo llevó, la distancia y tanto error, se lo llevó.  Anoche bajo el cielo, caí en una horrible pesadilla...: colores rojos y negros, y música de "tiovivo" donde un grupo de seres, de aspecto grotesco y transformados en "inocencia de sonrisa ilusionada", se movian encima de aquellos caballos inertes, burlados y maquillados que se encontraban encarcelados en aquella máquina que cobraba cada vez mas vida. Mientras esos seres reian y reian la música no dejaba de sonar, cada vez se hacía mas lenta la escena y su música se convertía en horribles cantos de desolación. Mire alrededor de aquél "tiovivo", quería pararlo, quería encontrar la solución para terminar con aquella tortura en mis ojos, en mis oídos y mi alma. Cuando dirigí la mirada hacia la derecha del tiovivo,vi alrededor de un resplandor obscuro a una mujer jóven, llevaba un camison blanco que bailaba con su cuerpo mientras ella hacía girar una palanca de hierro y gruesa, la llave que abría poco a poco las puertas del infierno, la que movía aquella máquina. Me acerque a ella y con asombro descubrí que era yo misma, mi imagen haciendo girar aquella ruleta, que me miraba y sonreía tristemente mientras su cabello la envolvía. Poco a poco, ella minorizaba la velocidad de la palanca hasta que se quedo totalmente quieta. Mientras la chica miraba al cielo inmovil como un muñeco de cera, los seres dejaron de reir cuando vieron que sus caballos dejaban de moverse y sus sonrisas caían lentamente y se encogian sobre una enorme tristeza. Me miraban todos mientras lloraban como preguntandome ¿Por qué? y yo me estremecía por dentro. Todos comenzaron a frotarse el pecho entre un mar de lágrimas cuya zona brillaba cada vez mas con una luz radiante hasta tener entre sus manos sus corazones vivos y lantentes. Con ojos llorosos, en silencio y con rendición levantaron las manos y empezaron a arrojarme sus corazones. Parecía que caían del cielo, como si todos fuesen uno arrojado por algun Dios y aquella chica con mi rostro danzaba mientras caían sobre ellas y se deshacían al rozar su cuerpo encharcando de sangre su pecho. De repente despierto...... Era una voz el cantar de mi mañana, la dulce voz de mi madre respirando ésta antigua melodía: Martinha ---- Hoy daría yo la vidaHoy daria yo la vida por no verte mas, te lo juro por mi vida quiero ya olvidar. Hoy daria yo la vida por no verte mas, te lo juro por mi vida quiero ya olvidar. Yo no se mas nada solo amar y estar contigo, y por mas que intento olvidar no lo consigo. Hoy daría yo la vida por no verte mas, te lo juro por mi vida, quiero ya olvidar. Digo al mundo entero nunca mas vere aquellos ojos tristes que yo tanto ame. Pero late en mí un corazon enamorado que habla siempre así. Hoy daría yo la vida por tu amor de ayer, hoy daria yo la vida por volverte a ver. Mientras se escuchaba.... mire hacia la izquierda. Las ligeras cortinas de color violenta voleteaban, frente a la ventana, lentamente mientras la luz de la calle convertía mi habitación en un paisaje nublado y con una magia resplandeciente. Sonriendo me incorporé y al mirar hacia la puerta, en frente de mi cama, veía a mi madre por el pasillo cantandola con la voz mas dulce que jamás he escuchado, aquella voz única que más conozco, que hacía latir mi corazón dentro de su ser. Y cuando la canción se estaba acabando se acercó a mi puerta y esos ojos vivarachos, tan encantadores, miraron a los míos: Buenos días..... Dijo.  Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan loca, les propuso: ¿Jugamos a las escondidas? La Intriga levantó la ceja intrigada, y la Curiosidad, sin poder contenerse, preguntó: ¿A las escondidas? ¿Cómo es eso? Es un juego, explicó la Locura, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón. Mientras tanto ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre ocupará entonces mi lugar para continuar así el juego. El Entusiasmo bailó secundado de la Euforia, la Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, la Verdad prefirió no esconderse, ¿para qué?, si al final siempre la hallaban. La Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la Cobardía prefirió no arriesgarse. Uno, dos, tres … comenzó a contar la Locura. La primera en esconderse fue la Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino, ideal para la Belleza; que si el vuelo de la mariposa, lo mejor para la Voluptuosidad; que si una rendija de un árbol, ideal para la Timidez; que si la ráfaga del viento, magnífico para la Libertad. Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol. El Egoísmo encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo…pero sólo para El. La Mentira se escondió en el fondo de los Océanos, mientras la realidad se escondió detrás del arco iris y la Pasión y el Deseo dentro de los Volcanes. El Olvido… se me olvidó donde se escondió, pero eso no es lo importante. Cuando la Locura contaba 999,999, el Amor no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores. Un millón... contó la Locura y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la Pereza, a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a la Fe discutiendo con Dios en el cielo sobre la Teología;y a la Pasión y el Deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el Triunfo. Al Egoísmo no tuvo ni qué buscarlo, solito salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la Belleza, y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin decidir de qué lado esconderse. Así fue encontrando a todos. Al Talento entre la hierba fresca, a la Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arco iris… (mentira!, si ella estaba en el fondo del Océano) y hasta el Olvido, que ya había olvidado que estaban jugando a las escondidas. Pero…el Amor no aparecía por ningún sitio. La Locura buscó detrás de cada árbol, en cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas... y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las rosas. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó: las espinas habían herido los ojos del Amor. La Locura no sabía qué hacer para disculparse. Lloró, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la Tierra, eL AMOR es ciego y la LOCURA siempre lo acompaña.  Es curioso como rompemos nosotros mismos con aquellas ideas que creemos, y ocurre constantemente en nuestras vidas, de ahí la palabra “hipocresía” que tanto mencionamos a toda persona. Si, el sábado noche descubrí que soy hipócrita, pero no la “típica” hipócrita ante la vida ordinaria, sino a un nivel superior de conciencia y por ello intolerancia psicológica. Fue como un disparo en la cabeza, fugaz y efectivo, pero mis neuronas de nuevo ordenaron su mandamiento que me coloca a mi, como ser humano, en mi propia honestidad. Era la primera vez en mi vida que iba a alojarme en un hostal (pensión), me resultó excitante la idea puesto que fue propuesta de forma imprevisible, casi por inercia, lo cual todo acto no preconcebido para mí es perfecto, puesto que es el único puro y cierto que existe en nosotros, sin pudrirse gracias esta lacra social que nos ata. Llamamos a la puerta, era de cristal y mientras esperábamos yo observaba detenidamente su interior, me gustaba, era antiguo, precario y acogedor, aunque eso no me sorprende de mí por ser una clasicista inapropiada. De repente nos abre la puerta un chico de unos 24 años con un perceing en la ceja y con un aspecto de esos que observo cuando me miro en el espejo. El “Buenas noches” o saludo nocturno y cortés activó en mis neuronas una especie de conexión podrida, un virus fuerte y decepcionante con una etiqueta que decía “ queremos destruir la libertad de expresión e imagen”, y por unos segundos algo que no era yo me susurraba en el oído desde mi mente: no entres, cambia de sitio, este lugar no es bueno, ¿no ves al chico ese?. Pero descubrí que la batalla neuronal contra ese virus actuó de forma rápida y lo llegó a exterminar al instante, claro que lo tuvieron un poco difícil tras presentarse las tropas de “soy una niña en el mundo consumista, que ilu”, pero mis neuronas con su aviones S.T.U.M.A ( ser tu misma) y sus bombas ALOPESTE( ahí lo llevas sociedad de mierda) permanecieron indestructibles, fue una gran satisfacción saber que el entrenamiento que han tenido para prepararles hacia el mundo engañoso, al final dio resultado. Mi cara volvió a su sitio tras su deformación y conseguí no autodestruirme, y que sonrisa suspiré olvidando por completo esa histórica autoguerra y hallándome de nuevo a un mundo misterioso e inexplorado al que llaman CURIOSIDAD “como unir innatamente ocio y sabiduría ante la duda deleitosa” Así que bebí del veneno homosapiensano y pude salir ilesa, pero nunca se olvida tu propia muerte aunque sea solo unos segundos en vida.
Inspiración: Jane Siberry---- It can´t rain all the timeCuando me arrastró la gran tormenta hacia parajes desconocidos tuve que iniciar mi camino dejando marcados mis pies, huellas imborrables entre el fango del pantano. Huia del gran aviso de la muerte, no estaba preparada para enfrentarme a ella, una muerte fria y lenta, una muerte que cesa a través del tiempo cuando todo es por fin resuelto, cuando mi alma en pena abandona este atormentado cuerpo. Huía de ella, de sus cadenas que me atan sin ningún aliento por expulsar, la muerte que me acompaña día tras día sin permitir la exageración de un torbellino pasional en mi piel, sin permitir encajar las piezas de mi mísero puzzle, sin dejarme volar traspasando los limites de este alambre que me condena a la soledad. Cuando anocheció aun me encontraba en el laberinto, sus árboles hacían difícil visualizar la luna y yo la buscaba entre el viento y los deslizamientos, miraba hacia arriba de rodillas entre la hierba fresca y húmeda esperando encontrar luz entre tantas sombras. Finalmente un rayo resplandeciente alumbraba una minúscula parte del gran lago, un lago cuyas aguas bañan los espíritus nocturnos desconsolados cada noche, espíritus abandonados por ellos mismos para poder ser abrazados por otros, espectros que lloran en silencio reclamando a su amor desconocido y que nunca hallaran. me dirigí hacia aquel lugar lentamente desafiando las leyes del bosque, los árboles me gritaban exigiéndome otro camino, sus ramas casi me inmovilizaban, exigían un camino donde no tendría que sollozar y descubrir al mismo tiempo que su inutilidad en este mundo abarcaría terrenos menos fangosos, pero yo sabia que esos terrenos eran falsos, solo hacían confundirme y evadir mi realidad. No les hice caso, al fin y al cabo no encontraría ningún mundo mejor en ese mismo instante y me reuní con las demás almas. Su agua cristalina estaba muy fría pero era acogedora, sólida y me hundía poco a poco en ella, sumergiéndome hacia mis sueños. Poco a poco todo se oscurecía, bajaba cada vez mas rápido y yo dejaba que las manos del lago me guiaran sin resistirme. De repente ese misterioso viaje me condujo hacia algún tiempo atrás, un tiempo casi olvidado, la esencia de mí y de lo que me he convertido. En una habitación me encontraba, entre la penumbra pude ver a una niña durmiendo, sonreía mientras lo hacia, era extraño observar como sus ojos era una exaltación de alegría infinita y el silencio era la música que acompañaba a su risueña sonrisa. Quise despertarla para que me dijera cual era su secreto, cuál era la señal que creaba tal armonía en su pequeña vida. Me acerque lentamente y me senté al lado de ella, acaricie sus mejillas con la intención de que ese instante fuera eterno, yo ahí sentada al lado de lo que un día fui. La niña despertó y entreabrió sus ojos durmientes, no quería asustarla con mi presencia y no sabía si debía esconderme tímidamente pues no quería romper aquella noche mágica para ella. Sin embargo no me dejo huir al hacer yo el intento, me agarró la mano suavemente y me miro a los ojos. - Hola Priscila... ¿así que eres tú la que seré yo?, pareces triste, ¿Qué te ocurre?- me susurró. Yo no sabía como explicarle mi huída hacia un lugar donde no tuviera que llorar, donde no tuviera que sufrir decepciones, lejanía, pérdidas, no sabía como decirle que la vida que le espera no iba ser tan bonita como ella cree, que no existe la eternidad de las cosas y que una espada afilada sería su mejor arma y un escudo su protección, que la amistad es algo que decae lentamente y emerge cuando menos lo esperas, que el miedo es una palabra desconocida y que afligirse a una realidad es el último remedio, que el amor nace y muere siempre pero existe. No podía decirle que la tristeza es solo un camino para la próxima alegría, pero que ese camino puede hacerse infinito, en fin, no podía explicarle por qué la muerte existe en vida y que hay vida en las cosas inertes y que captarlo todo a veces puede causar mucho daño ya que una emoción apenas puede ser compartida porque es imposible de entender con palabras... - Es la soledad la causa, soledad de estar rodeada entre tantas cosas y que mis sonidos sean sordos. Ella sonrío nuevamente y cogió una muñeca vieja y desgastada, me la entregó como si fuera el primer premio obsequiado por un empeño inexistente. - Sólo te diré una cosa Priscila: nunca me olvides.  Marzo de 1998. Aquél día estaba deprimida por una disputa que tuve la noche anterior, de las primeras que tuve al iniciar una historia de amor correspondido. Me sentía confusa y a la vez tan segura de mis principios, de las idas y las vueltas, de que nada es eterno.. de los finales y los nuevos regresos, en realidad no me preocupaba porque pensaba que nadie podia amarme tanto como para cambiar lo que toda una vida me ha hecho entender. De repente, se escuchó un leve ruido por la puerta de entrada, pensé por un momento que sería propaganda y no fui a mirar. Cuando me dirigía a la cocina para beber agua, vi en el suelo de la entrada un sobre, sonreí al instante: Dirigido a una rosa: He visto en mi vida muchas rosas, todas hermosas, con sus pétalos rojos y amarillos, con los aromas mas dulces y suaves del mundo, pero la rosa más bella que nunca he visto florecer tiene nombre de mujer. Tus cabellos se deslizan por tu espalda como los finos y elegantes tallos de la luz de un rosal uniendose a los suaves y delicados pétalos de rosa, porque tu piel tiene la suavidad y la delicadeza de un pétalo aterciopelado, ¿cómo se puede ser tan bonita?, ¿cómo una persona puede acumular tantas virtudes?,es imposible, sólo una rosa podría serlo. Tus ojos profundos ya se han clavado en mi corazón, al igual que las raices del rosal tan profundas que nadie podría arrancarlas. Podría pasar la vida contemplandote en silencio sin que nadie perturbe ese momento, porque no existe nadie cuando se cruzan nuestras miradas, porque mirarte a ti es lo mas cerca que se puede estar de Dios sin morir, y no dudaría en cambiar una eternidad de sifrimiento por un sólo minuto besándote porque tus labios son mi sed, mi eterna sed, mi insaciable sed. Ahora me despido no sin antes decirte que no hay un segundo del dia que no pueda pensar en ti, ni noche que sueñe contigo, y cuando te sientas mal y no encuentres el camino, llámame, llama a tu mejor amigo, el que mejor te comprende y te quiere, aquí estoy para lo que quieras, cuando quieras, porque soy tuyo. Para Priscila, de tu amor anónimo.
|