Permutas y un toque de poesía |
http://glaistigstregoica.blogia.com Un día olvidé que el día no había llegado.
Olvidé mirar el reloj y dirigirme, ponerme los zapatos, abrigarme bien el pecho. Olvidé incluso las llaves y mi pañuelo. Salí a jugar fuera. Salí a la calle señalando el cielo con mi atrapasueños por cometa. Un día me olvidé de todo y salí a jugar. Salí a jugar y aún no he regresado. |
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Te dedicas a besar. Te dedicas a besar a unos y a otros delante de la ciudad. Entre esqueletos danzantes que rebuscan tras el polvo un descanso eterno. Que no duermen bien desde un último beso. Te dedicas a besar huesos de cristal y corazones de gelatina podridas con el tiempo. Te dedicas a besar con fiebre en los labios, Rodeada de pulsaciones animalísticas que salen en la noche. Te dedicas a besar porque no sabes por dónde sacar la expresión de ese cuerpo. La mímica te falla si has de hacerla sin ropa sola pensando en él. Ves sus ojos en los rincones manchados de cigarros y alcohol y no puedes simular. No hay cosa más vulgar que besar donde todos besan. Pues ahí besas tú. Porque no puedes mirar esos ojos. Y receptiva con el ciudadano, otorgándole momentos agradables, besas al esqueleto del vino y se te acercan los jóvenes borrachos, del amor abatidos y sátiros del consuelo, se te acercan los mismos de siempre, los que están cerca. Les das un caramelo para sus corazones de gelatina que ya apenas vibran, procurando que la gula no moleste. Y vuelves a casa Y te desnudas Y piensas en él Y piensas en besar todos los objetos, las puertas abiertas, las paredes de colores el perro lazarillo, las cenas fantasmas, las velas que cada noche enciendes alumbrando un posible presente, besas el pasillo oscuro y exuberante, tus aficiones más repetidas, los nácares de mares que a ti te recuerdan las sábanas térmicas que siempre están vacías, besas cada cosa que se te ocurra porque te dedicas a eso. No sabes cuánto durará tu devoción, crees en la remota posibilidad de despertarte un día, descubrir que te han besado y notar que tu cuerpo se calma, que tu piel desprende aromas familiares de algún tiempo lejano, que tu esqueleto se apoya y dice que puede dedicarse a besar tan sólo un cuerpo, y descansar eternamente revolcándote en él, sin mímicas solitarias sin putridez gelatinosa allá donde arrojamos las pasiones más desafiantes, sin interferir el tiempo en la caducidad de tus sueños, sin dedicarte a besar más que a aquél que nunca se atrevió a besarte. Priscila Liñán Maletas que se mueven al ritmo de la inspiración. Hoy no hace falta irse lejos, tan sólo al lugar adecuado. Mensajes de alianza, poesías frente a la ventana invitando al aire del sur acercarse a mí sangre fluyendo a través de los sentidos y los colores. Si saludo al universo sólo un sonido hace falta desde mi espacio estelar plagado de farolillos que anuncian humanidad despierta a medianoche. Quiero invitarte a mis fiestas, de las que recogen inercias, casualidades Y una chispa en presencia deslumbrante que camufle las paredes con reflejos ultravioletas. Quiero invitarte a las llegadas compartidas en este vagón Y dejar que humee, que recorra sus ruedas el duro camino de la concordia con uno mismo, con todos los pasajeros. Y por qué no algún que otro cambio de paisajes veloces en nuestras cabezas en nuestras manos en nuestros corazones. Priscila Liñán De la perfección los dioses en este festín Sin eremitas invitados he asistido Bailo sin acento, hablo disoluta Obtengo el primer premio de un concurso de inexpertos, Especular con el croupier se está convirtiendo en mi pasatiempo. Damas de hielo, pareidolia en el cielo, Un hombre lanzando por la boca fuego. Me enamoro del fámulo inmortal que me dejó ebria una vez en el salpicadero. Cae la noche sibarita, los nopales de terciopelo, cicerones por doquier velando su ego. Pensaba bajar las escaleras y asomar mi luz Decir algo, algo casi perfecto Pero prefiero quedarme en la bruma Cerca de ti. Priscila Liñán En movimiento permanezco atemporal, maleable Permanezco joven y estacional. Me crecen las canas como crecen los frutos maduros Pero volverán a caer, volveré a nacer y crecer Cuando el frío invierno me avise. En movimiento la ciudad no parece cambiar, Pero lo que vemos hoy como natural Como rutina esparcida en barro Con las que perfilar formas con nuestras manos, Lo que vemos hoy como normal Mañana entre páginas amarillentas se leerá. En movimiento permanezco sideral, mutable Permanezco joven y bipolar. Me nacen los puntos de encuentro con la maldita verdad, Con la libertad disfrazada de cónyuge, Con la indignación sobrada. En movimiento la ciudad parece no cambiar Pero lo que vemos hoy como un recuerdo cromático Como un paisaje ancestral teñido de luces y sombras Que juegan a ver quien puede más, Lo que vemos hoy como normal Mañana entre páginas amarillentas se leerá. En movimiento permanezco Atemporal permanezco, Maleable permanezco Permanezco estacional, Sideral, mutable. En juventud permanezco, Entre el polo norte y el sur, En movimiento permanezco Con la maldita verdad a cuestas, Disfrazada de conyugue Sobradamente indignada, Con ángeles y demonios Creando formas de barro todos los días. Como un recuerdo permanezco Jugando a verquién puede más Con la ciudad que no parece cambiar. Priscila Liñán Viejo testigo de hojas verdes No te asustes durante el estío, En el suelo otoño pareces, Ondea tus ramas cuando el bochorno Remueva la tristeza y aleja su éter entregános brisas alegres. Pobre árbol que estás encerrado En este patio. El patio desierto, de la muchedumbre invisible Y perdida en el olvido. Pobre árbol que debes mantenerte firme Oxigenando para que nadie se ahogue. Das cobijo al respiro, al abismo, Pareces sumergido entre un mar de caras Que se sientan al lado tuyo siempre a la espera de la última esperanza. Eres el que queda entre tantas vidas desterradas. En el patio de la soledad los niños no juegan Se quedan mirándote desde la ventana. Savia del Éden, los mortales te beben como licor Alejados de la tierra que sin querer saberlo Aún pisan. Nunca nos abandonas, todos cruzan tu vera entre llantos, sueños, algún que otro beso, y la rabia de no poder encontrarse. Ondéame tus ramas esta noche soy la última cara, la que respira fuerte, la que llora, sueña entre tantas vidas ajenas, vigilante del sosiego y borracha de tu savía, siento rabia y planto el pie testigo viejo, estamos sólos en este patio. Juguemos a la ruleta de la fortuna, con mis pesados párpados y tus hojas caídas. miremos las estrellas que aquí nos asienten mientras duerman las oscuras golondrinas. Priscila Liñán Jiménez Primicias en acuarela se diluyen sobre un esbozo abierto dedicado a remover acontecimientos Y polifonías reveladoras. Juventudes en letanías atemporales Y hedonistas del aquí y ahora Bailan al son de la calavera Uniendo las manos como espirales. En la calina las noches descansan sólo para los que no quieran abrir los ojos, Y durante el día guardan los sueños en un parador consternados. Un parador aúna descanso al jugador, A la arquera que se equivocó de corazón Aúna descanso a la mente contraída Pues no hay imposición que se le resista. El miedo no se ve pero se huele, se toca, se oye, se siente Armado de suspicacia y recuerdos. Lo mismo ocurre con el amor Que se mece incandescente sobre un hilo ciego. La tierra parece escondida, Todos los gatos son pardos aún con la luz del día, Sincronía de rizomas acariciándonos los pies, y crispante, Despierta el trovador que vive bajo nuestro sombrero. Es la pluma, el pincel, la púa, son las cuerdas, Las campanas que con los dedos suena Al salir el mendigo de la vida hacia fuera. Priscila Liñán Jiménez Por cavilar desmedido Por carestía embriagada Por no pedir ni que decir del mudo lascivo Por mudarse a otra cama. Por rodar como chamizo y chocar raigones descalza, Por no romper el hielo y a destiempo llorar a escarchas. Priscila Liñán Jiménez DESDE LOS AFECTOS Mario Benedetti ¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo? Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo. Que nadie establece normas salvo la vida. Que la vida sin ciertas normas pierde forma. Que la forma no se pierde con abrirnos. Que abrirnos no es amar indiscriminadamente. Que no está prohibido amar. Que también se puede odiar. Que el odio y el amor son afectos. Que la agresión porque sí, hiere mucho. Que las heridas se cierran. Que las puertas no deben cerrarse. Que la mayor puerta es el afecto. Que los afectos nos definen. Que definirse no es remar contra la corriente. Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja. Que buscar un equilibrio no implica ser tibio. Que negar palabras implica abrir distancias. Que encontrarse es muy hermoso. Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida. Que la vida parte del sexo. Que el "por qué" de los niños tiene un por qué. Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad. Que para saber todo de todos es curiosidad malsana. Que nunca está de más agradecer. Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo. Que nadie quiere estar solo. Que para no estar solo hay que dar. Que para dar debimos recibir antes. Que para que nos den también hay que saber como pedir. Que saber pedir no es regalarse. Que regalarse es en definitiva no quererse. Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos. Que para que alguien sea hay que ayudarlo. Que ayudar es poder alentar y apoyar. Que adular no es ayudar. Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara. Que las cosas cara a cara son honestas. Que nadie es honesto porque no roba. Que el que roba no es ladrón por placer. Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo. Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte. Que se puede estar muerto en vida. Que se siente con el cuerpo y la mente. Que con los oídos se escucha. Que cuesta ser sensible y no herirse. Que herirse no es desangrarse. Que para no ser heridos levantamos muros. Que quien siembra muros no recoge nada. Que casi todos somos albañiles de muros. Que sería mejor construir puentes. Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve. Que volver no implica retroceder. Que retroceder también puede ser avanzar. Que no por mucho avanzar se amanece cerca del sol. Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida? Mario Benedetti Qué osadía albergar por un instante esperanzas con sólo saludarte. Imaginar zambullirme al saltar sobre baldíos piélagos en presencia tuya. Nadar desnudos hacia el fondo, descubrir cuántos navíos perdidos y cuántos salvados. Chapotear con embeleso mientras te acercas, buscar castillos de arena, subir la torre más alta, ensoñarnos con nuestro mundo. Y cuando estés a mar abierto lejos de esta quimera enviarte un beso desde el arrecife entre corales de libertad. Priscila Liñán Jiménez. A ti, mi silencio dibujado con flores de ébano y pasionarias, mi silencio de paraísos perdidos cuando hablo con tus ojos... Tus dedos en mi espalda Que tras la ropa la piel hurgas conmensuradamente. Mis pies elevados para besarte. En tus labios pienso al besarte la mejilla. Los nervios florecen, Rasgan y salen de nuestros cuerpos Asomándose al cielo infinito. Apretujados, las miradas se esconden Y vuelven a salir de reojo Perfilando los puntos cardinales Que tus movimientos va dejando Y los míos. Un pulso se vuelve eterno, Se vuelve de amor joven Temeroso y apresurado, Se vuelve de bríos y sueños Que alguna noche atrás quebraron, Se vuelve tierno y rápido Como una canción recordada. Se vuelve del revés Con tantos ávidos latidos. Brilla la antorcha inmaculada que nuestros corazones separa, Y poco a poco la cálida penumbra, de su sonrojada rapidez Nos va alejando. Priscila Liñán Jiménez Hégira engañada, tuerces de tus travesías quebrada, las primaveras ya no te florecen, hégira callada, cuenta te das que no importa nada. Gotean aquí corazones del rocío que dejaste en tus manos, la duda de Hamlet paliada de pope y del bolsillo un dedal extraviado. Del ponto el horizonte sólo para tus ojos, de la greda tan solo quedamos nosotros. Sondeos inherentes al perpetuo ocaso, bípedas cruzadas de esplendor armado, que la savia vacías las va dejando, que el viento algún día tomará sin reposo. Priscila Liñán Jiménez Nunca puedo perfilar tu silueta, enjaulada en umbríos matices se encuentra, no puedo ver más que absurdas tonalidades que entre bastidores la vida nos prepara. Cuando cruzas mi vera, cuando te cito y me recetas, cuando pareces rutina y la muchedumbre te abraza, cuando desgarras corazones y te cantan, te alaban. Yo también te tarareo alguna noche aquellas canciones reservadas, y bailo con el fantasma que duerme bajo mi cama. Como brigada parental persigues a todos, en desnuda intemperie te manifiestas, todos te miran y te besan, ¡maldita silueta! Correteas por mi cabeza y señalas algo, a veces con desdén y otras con acierto sudado. Bebes de mis años, comes mi sexo, te sientas repasando mis diarios, me avisas de los continuos sufragios. En cualquier resquicio te dibujo, hallar sentido, giros adecuados, te dibujo con la mirada y el pecho al aire, con tintes indelebles, con este pincel castigado que se arma de valor cuando te besa, cuando se marea de tanto carmesí que no encuentra tu silueta. Sin perfilarte sigue su perenne treta como perdida birlocha que vuela... siempre entre bastidores. Priscila Liñán Jiménez Viste que las horas no cambian ni el hueco dejado atrás en el tiempo. Con las penas que no valen la pena el tiempo flores muertas arrastra, las ondea un día de color gris y las agita consolándote. Eterno invierno en tus párpados, en tus repetidos quehaceres y demás dudas, en tus sueños despiertos, en tus caretas, en todas las cosas que dijiste que harías, en las mentiras de un cuento infantil, en el vaivén de las sombras. Quedando tan sólo vida en cuarentena, unos pies descalzos, el camino hueco, la piel arañada, una mirada al crepúsculo. Quedando tan sólo souvenir en el olvido. Quedando tan sólo nostalgia. Priscila Liñán Jiménez What I'm searching for Frustración. Una tamba que te deja los pies fríos, la levantas, la bajas, la remueves, te pones calcetines y siempre estas resfriado. Puede ser negra, de colores vivos, verde esperanza o una que haga juego con tu lecho, Mentira es su oficio, mas te engañas por su inutilidad. La vendes con tu cuerpo, con tu alma maldita, con tus embriagados sueños. No tienes escapatoria amiga, caminas amoratada, hendida, tus penas ya no son tan penas mientras el corazón lo tienes helado. Acuéstate, tápate como puedas, hoy no has podido venderla, haz un trueque con tu cuerpo, con tu maldita alma y tus sueños borrachos. Haz un trueque con la soledad. Priscila Liñán Jiménez |