Permutas y un toque de poesía |
http://glaistigstregoica.blogia.com Un día olvidé que el día no había llegado.
Olvidé mirar el reloj y dirigirme, ponerme los zapatos, abrigarme bien el pecho. Olvidé incluso las llaves y mi pañuelo. Salí a jugar fuera. Salí a la calle señalando el cielo con mi atrapasueños por cometa. Un día me olvidé de todo y salí a jugar. Salí a jugar y aún no he regresado. |
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one night to be confused MIRAME OJOS QUE NO VEN FLYING DAY MUJER UMBRÍCULA FALLING Biyanewa Sueño con casas dentro de algún agujero. En medio de un camino de dunas inexorable Casas plagadas de hormigas y moho sobre un río desbordado. Sueño con casas de campo a las seis de la tarde Sus ventanas abiertas, el aire nuevo Y desde fuera, la canción de los árboles. Sueño con casas de humo Casas elevadas por un mar de brazos Casas para reuniones desinhibidas Casas con prisas. Sueño con casas después de hacer el amor, Silenciosas y tropicales. Casas torcidas por el tiempo Y agrietadas por las nubes. Casas de pianista alcoholizado, De madre soltera a media noche, Casas de barbacoa los domingos. Sueño con casas tras una guerra Redecoradas con sangre y llantos. Sueño con casas nómadas Casas espejismos Con casas que nunca serán construidas. Sueño con casas de techos muy altos, para gigantes Sueño con casas dalinianas de pasillos que te conducen al mismo punto de partida. Casas muy pequeñas para salir de algún apuro Casas para no salir jamás Casas abandonadas, casas por sorpresa, Casas de plastilina. Amigo arquitecto, ¿dónde están los planos que te dejé antes de dormir? Los necesito ahora que he despertado y recuerdo la mía. Priscila Liñán Me despierto y te encuentro lejos En tu jardín acompañado. Sostienes una comenta con curvas Una cometa azul Una cometa que no sabe de azules amaneceres Ni es capaz de volar tan alto… …Puede que esté equivocada… Puede que sea de cristal caliente Y en pedacitos vuele por los aires De vez en cuando. Que sea por la noche Sombra en las cavernas Distrayendo al público Que de verdades no entienden. Puede que vuele entre callejuelas y acaricie por ahí una y otra vez rostros pudientes, Sintiendo sobre ellos La catalepsia de algún amor perdido. Atrapada está Por los vendavales del recuerdo Anclada en el olvido. Y te encuentra, cometa. La sostienes porque no te atreves a subir. Prefieres flotar por los rosales De tu vallado jardín. Prefieres bailar con el viento Que todo se lleva menos a ti. Me despierto y te encuentro lejos En tu jardín acompañado. Soplavientos necesitas... Priscila Liñán Un espejo roto Una nota desentonada Un cuadro inacabado Un cactus de los chinos Un cenicero del transeúnte Que duerme en el árbol. Una ventana que no cierra La puerta con su llave El agua que siempre entra de los amores fluviales. Unas palabras huecas Unas miradas verbales. Tu aspecto de pánfilo Cuando recibes el mensaje. Neceser de polvos, Tiritas y sombras, Vaivenes de objetillos Sobre la mesa coja. Amantes que suben peldaños Con narcisos en las manos. Entrarán a escondidas Saciaran lo banal con espasmos. Y a todo esto… La maja sigue dormida Con el silencio guardado Su cama de ochenta Y el traje de orgullosa tirado. Que no la despierten Pues esta noche regresó Con el corazón afónico Por hablar demasiado. Esta noche la desnudez Le abriga obstruida Apretando sus heladas entrañas que sin pase se han quedado. Priscila Liñán La ventana a tu lado, Siempre te colocas en el lado de las ventanas. Estar en alto, parada en movimiento, te aleja y te acerca de nuevo. Es una forma de parar el reloj de bolsillo y lanzarte suavemente hacia el abismo de los pronombres, el abismo de las ideas marchitas, el abismo de las preguntas jamás respondidas. . El paisaje presenta a tus ojos la sensación de que algo puedes cambiar en él. Un cambio no fragmentado, sino simultáneo. Te conmueve el día a día humano Y como se genera un mundo de contrastes sin el instructor Sol. . Estas en un continumm déjà vu de incongruencias obsesivas que se mezclan con rapidez. Entre aludes otoñales no hay más desgraciados que otros, aunque algunos estén más abrigados. . Te distraen las aves en manadas sobre las fábricas de humos. Y ves tantos coches cagados que te alegras. . Fin del viaje. Piensas en ti, en aquello, en lo otro, en un todo que no conduce a nada. Suena el minutero sobre tu muñeca. Cuando se abran las puertas flexibles Y sople la máquina Volverás a caer en la implacable costumbre de no ser. . Priscila Liñán Te dedicas a besar. Te dedicas a besar a unos y a otros delante de la ciudad. Entre esqueletos danzantes que rebuscan tras el polvo un descanso eterno. Que no duermen bien desde un último beso. Te dedicas a besar huesos de cristal y corazones de gelatina podridas con el tiempo. Te dedicas a besar con fiebre en los labios, Rodeada de pulsaciones animalísticas que salen en la noche. Te dedicas a besar porque no sabes por dónde sacar la expresión de ese cuerpo. La mímica te falla si has de hacerla sin ropa sola pensando en él. Ves sus ojos en los rincones manchados de cigarros y alcohol y no puedes simular. No hay cosa más vulgar que besar donde todos besan. Pues ahí besas tú. Porque no puedes mirar esos ojos. Y receptiva con el ciudadano, otorgándole momentos agradables, besas al esqueleto del vino y se te acercan los jóvenes borrachos, del amor abatidos y sátiros del consuelo, se te acercan los mismos de siempre, los que están cerca. Les das un caramelo para sus corazones de gelatina que ya apenas vibran, procurando que la gula no moleste. Y vuelves a casa Y te desnudas Y piensas en él Y piensas en besar todos los objetos, las puertas abiertas, las paredes de colores el perro lazarillo, las cenas fantasmas, las velas que cada noche enciendes alumbrando un posible presente, besas el pasillo oscuro y exuberante, tus aficiones más repetidas, los nácares de mares que a ti te recuerdan las sábanas térmicas que siempre están vacías, besas cada cosa que se te ocurra porque te dedicas a eso. No sabes cuánto durará tu devoción, crees en la remota posibilidad de despertarte un día, descubrir que te han besado y notar que tu cuerpo se calma, que tu piel desprende aromas familiares de algún tiempo lejano, que tu esqueleto se apoya y dice que puede dedicarse a besar tan sólo un cuerpo, y descansar eternamente revolcándote en él, sin mímicas solitarias sin putridez gelatinosa allá donde arrojamos las pasiones más desafiantes, sin interferir el tiempo en la caducidad de tus sueños, sin dedicarte a besar más que a aquél que nunca se atrevió a besarte. Priscila Liñán Maletas que se mueven al ritmo de la inspiración. Hoy no hace falta irse lejos, tan sólo al lugar adecuado. Mensajes de alianza, poesías frente a la ventana invitando al aire del sur acercarse a mí sangre fluyendo a través de los sentidos y los colores. Si saludo al universo sólo un sonido hace falta desde mi espacio estelar plagado de farolillos que anuncian humanidad despierta a medianoche. Quiero invitarte a mis fiestas, de las que recogen inercias, casualidades Y una chispa en presencia deslumbrante que camufle las paredes con reflejos ultravioletas. Quiero invitarte a las llegadas compartidas en este vagón Y dejar que humee, que recorra sus ruedas el duro camino de la concordia con uno mismo, con todos los pasajeros. Y por qué no algún que otro cambio de paisajes veloces en nuestras cabezas en nuestras manos en nuestros corazones. Priscila Liñán De la perfección los dioses en este festín Sin eremitas invitados he asistido Bailo sin acento, hablo disoluta Obtengo el primer premio de un concurso de inexpertos, Especular con el croupier se está convirtiendo en mi pasatiempo. Damas de hielo, pareidolia en el cielo, Un hombre lanzando por la boca fuego. Me enamoro del fámulo inmortal que me dejó ebria una vez en el salpicadero. Cae la noche sibarita, los nopales de terciopelo, cicerones por doquier velando su ego. Pensaba bajar las escaleras y asomar mi luz Decir algo, algo casi perfecto Pero prefiero quedarme en la bruma Cerca de ti. Priscila Liñán En movimiento permanezco atemporal, maleable Permanezco joven y estacional. Me crecen las canas como crecen los frutos maduros Pero volverán a caer, volveré a nacer y crecer Cuando el frío invierno me avise. En movimiento la ciudad no parece cambiar, Pero lo que vemos hoy como natural Como rutina esparcida en barro Con las que perfilar formas con nuestras manos, Lo que vemos hoy como normal Mañana entre páginas amarillentas se leerá. En movimiento permanezco sideral, mutable Permanezco joven y bipolar. Me nacen los puntos de encuentro con la maldita verdad, Con la libertad disfrazada de cónyuge, Con la indignación sobrada. En movimiento la ciudad parece no cambiar Pero lo que vemos hoy como un recuerdo cromático Como un paisaje ancestral teñido de luces y sombras Que juegan a ver quien puede más, Lo que vemos hoy como normal Mañana entre páginas amarillentas se leerá. En movimiento permanezco Atemporal permanezco, Maleable permanezco Permanezco estacional, Sideral, mutable. En juventud permanezco, Entre el polo norte y el sur, En movimiento permanezco Con la maldita verdad a cuestas, Disfrazada de conyugue Sobradamente indignada, Con ángeles y demonios Creando formas de barro todos los días. Como un recuerdo permanezco Jugando a verquién puede más Con la ciudad que no parece cambiar. Priscila Liñán Viejo testigo de hojas verdes No te asustes durante el estío, En el suelo otoño pareces, Ondea tus ramas cuando el bochorno Remueva la tristeza y aleja su éter entregános brisas alegres. Pobre árbol que estás encerrado En este patio. El patio desierto, de la muchedumbre invisible Y perdida en el olvido. Pobre árbol que debes mantenerte firme Oxigenando para que nadie se ahogue. Das cobijo al respiro, al abismo, Pareces sumergido entre un mar de caras Que se sientan al lado tuyo siempre a la espera de la última esperanza. Eres el que queda entre tantas vidas desterradas. En el patio de la soledad los niños no juegan Se quedan mirándote desde la ventana. Savia del Éden, los mortales te beben como licor Alejados de la tierra que sin querer saberlo Aún pisan. Nunca nos abandonas, todos cruzan tu vera entre llantos, sueños, algún que otro beso, y la rabia de no poder encontrarse. Ondéame tus ramas esta noche soy la última cara, la que respira fuerte, la que llora, sueña entre tantas vidas ajenas, vigilante del sosiego y borracha de tu savía, siento rabia y planto el pie testigo viejo, estamos sólos en este patio. Juguemos a la ruleta de la fortuna, con mis pesados párpados y tus hojas caídas. miremos las estrellas que aquí nos asienten mientras duerman las oscuras golondrinas. Priscila Liñán Jiménez Primicias en acuarela se diluyen sobre un esbozo abierto dedicado a remover acontecimientos Y polifonías reveladoras. Juventudes en letanías atemporales Y hedonistas del aquí y ahora Bailan al son de la calavera Uniendo las manos como espirales. En la calina las noches descansan sólo para los que no quieran abrir los ojos, Y durante el día guardan los sueños en un parador consternados. Un parador aúna descanso al jugador, A la arquera que se equivocó de corazón Aúna descanso a la mente contraída Pues no hay imposición que se le resista. El miedo no se ve pero se huele, se toca, se oye, se siente Armado de suspicacia y recuerdos. Lo mismo ocurre con el amor Que se mece incandescente sobre un hilo ciego. La tierra parece escondida, Todos los gatos son pardos aún con la luz del día, Sincronía de rizomas acariciándonos los pies, y crispante, Despierta el trovador que vive bajo nuestro sombrero. Es la pluma, el pincel, la púa, son las cuerdas, Las campanas que con los dedos suena Al salir el mendigo de la vida hacia fuera. Priscila Liñán Jiménez Por cavilar desmedido Por carestía embriagada Por no pedir ni que decir del mudo lascivo Por mudarse a otra cama. Por rodar como chamizo y chocar raigones descalza, Por no romper el hielo y a destiempo llorar a escarchas. Priscila Liñán Jiménez |
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